Arlen CerdaCORRESPONSAL / GRANADA
Un tractor inició su ruidoso movimiento en un amplio solar y un grupo de personas celebró con aplausos lo que sucedía. Mientras a unos cinco metros de distancia una mujer morena, sencilla y de ojos negros derramaba lágrimas de felicidad.
Doña Mirna Vega González lloraba porque apenas podía creer que delante de ella un tractor contratado por la Alcaldía de Granada al fin arrancara para trazar las calles de lo que en seis meses será el reparto Santa Emilia, un proyecto de vivienda social que beneficiará a 133 mujeres pobres y jefas de hogar, donde ella finalmente tendrá una casa propia.
En sus 50 años de vida, doña Mirna nunca había tenido una casa. Ha vivido “arrimada”, alquilando, prestando o posando donde amigos u otros familiares, cargando siempre sus pertenencias. Sin embargo, la mañana del lunes esta pobre mujer, ama de casa y jefa de una “tribu” de ocho personas, finalmente puede celebrar la vieja promesa de una casa propia.
DIFÍCIL LUCHA
Desde hace tres años, un grupo de 227 mujeres, liderado por María Lourdes Ríos, solicitó a la Alcaldía de Granada la donación de un terreno baldío, ubicado frente a la Avenida Francisco Franco de esta ciudad. Este grupo compartía un par de características y una meta: mujeres pobres, jefas de hogar y sin una casa propia o digna donde vivir con su familia.
Luego de unos 20 plantones y protestas por las calles de Granada y frente a la Alcaldía, las mujeres lograron la donación del terreno de tres manzanas y media para gestionar un proyecto de vivienda, en la que solamente 78 de ellas más 55 empleados de la comuna serían favorecidos con la construcción de una casa propia.
“La lucha no fue fácil”, recuerda Ríos. “Tuvimos que golpear un montón de puertas para conseguir alguien o algún organismo para que hiciera ese proyecto de vivienda social que exigía la Alcaldía, porque lo primero que nos advirtieron es que no querían casas de cartón o lámina de zinc, sino una urbanización completa”, agregó.
Finalmente, las mujeres consiguieron que el Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur) diseñara en mayo del 2004 un prototipo de vivienda de 33 metros cuadrados que incluye: una cocina, comedor, sala, lavandero, un par de dormitorios y un área de proyección de crecimiento futuro.
Aunque doña Mirna no sabe cómo se instalará en una pieza de 33 metros cuadrados con su padre, madre, una hija, dos hermanos y un par de sobrinos, asegura que está “agradecida con Dios” porque tendrá su propia casa. “Eso es algo que ya no creía posible”, dijo sollozando.
El costo total del proyecto es de unos 575 mil dólares gestionados por el Fondo Social de Vivienda (Fosovi) al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Cooperación Suiza y a American Nicaraguan Foundation.
APORTE SIMBÓLICO
Las 133 viviendas para jefas de hogar es ejecutado por Caritas Diocesana de Granada y su costo total es de 575 mil dólares financiados por el BID, Cooperación Suiza y American Nicaraguan Fundation; mientras que cada beneficiaria aporta «simbólicamente» cinco mil córdobas.