Elizabeth Romero y Josué Bravo
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Buscan en Nicaragua a sospechoso de asalto
Elizabeth Romero y Josué Bravo
COSTA RICA.- Los aparatos de inteligencia de la Policía de Nicaragua, en especial los de las delegaciones fronterizas con Costa Rica, fueron alertados ayer ante el posible ingreso de uno de los sospechosos del asalto frustrado a la agencia bancaria.
El jefe de Relaciones Públicas de la Policía de Nicaragua, comisionado Alonso Sevilla, manifestó que aunque no tienen una información completa sobre el prófugo, esa institución “mantiene estrecha relación con la Policía de Costa Rica”.
Las autoridades costarricenses remitieron a Nicaragua las características del sospechoso que pudo haber escapado a territorio nicaragüense, pero Sevilla no publicó estos datos para no arriesgar la investigación.
“Es una posibilidad el hecho de que se pueda refugiar en territorio nacional, por eso la Policía de Nicaragua está tomando las medidas para colaborar con la Policía de Costa Rica”, expresó Sevilla.
A última hora se conoció en Costa Rica que agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) señalaron que no existe un cuarto miembro de la banda, sino que el mismo pudo ser confundido con un habitante de Monteverde que al momento del asalto se disponía a ingresar a las instalaciones bancarias para realizar un trámite. Los delincuentes le dijeron que se trataba de un “simulacro”.
CONFIRMADO ORIGEN DE SECUESTRADORES
Sevilla confirmó que dos de los fallecidos son nicaragüenses con antecedentes delictivos, quienes permanecían en Costa Rica desde hace unos cinco años.
Santos Agenor Hurtado Martínez, quien se identificaba con la cédula 162-100175-0001C, nació el 10 de enero de 1975, en Pueblo Nuevo, Estelí, hijo de Horacio Hurtado y Albertina Martínez. La dirección que aparece registrada es comarca Vigía Norte, Quilalí, Nueva Segovia.
“Según nuestros registros, el tres de junio de 1999 fue circulado por hurto, por la Policía de Quilalí. Fue capturado en el 2001 y puesto a la orden del Juzgado Local del Crimen de Quilalí», sostuvo Sevilla.
La otra persona identificada como Santos Marjorie Cruz Martínez, con cédula 492-030581-0004K, nació el tres de mayo de 1981, en Wiwilí, Jinotega, su padre es Jacinto Cruz Rodríguez y su madre Albertina Martínez Cruz; la dirección que aparece registrada es la comarca Buena Vista, Wiwilí.
Herlin Hurtado Martínez, único capturado, no aparece registrado como nicaragüense.
“Creemos que el hecho de no presentar registro en el país se debe a que éste no nació en Nicaragua y está registrado más bien como costarricense. Sin embargo, se establece que ellos tres tienen una relación de parentesco de hermanos”, refirió el jefe policial.
Y agregó que ninguno de ellos integró en el pasado grupos armados en el país, sino que “son delincuentes comunes”, sostuvo el vocero policial.
El ministro de Gobernación, Julio Vega Pasquier, reiteró ayer su disposición de colaborar con las autoridades costarricenses en todo lo necesario para la investigación.
PRISIÓN PREVENTIVA A HURTADO
En un ámbito de máxima seguridad de la cárcel La Reforma, ubicada en San Rafael de Alajuela, deberá descontar el primer año de prisión Herlin Hurtado Martínez, el último integrante de una banda que realizó el secuestro y asalto frustrado en la sucursal bancaria de Monteverde, Puntarenas, en el pacífico costarricense.
La madrugada de ayer la juez María Isabel Villalobos le impuso un año de prisión preventiva —máximo que confiere la legislación costarricense— luego de conocer los alegatos de la Fiscalía de Puntarenas, plasmados en un informe de 28 páginas.
A Hurtado Martínez se le acusa por los delitos de homicidio calificado, robo agravado y secuestro extorsivo, según informes del Poder Judicial.
Las autoridades acordaron enviarlo a La Reforma, considerada la cárcel más segura del país, porque se presume que su vida corre peligro por la presencia de otros reos en las celdas de El Roble, Puntarenas, quienes están indignados.
El sujeto lució sereno. Dijo que no fue el autor intelectual del asalto que culminó en secuestro, pues el líder de la banda sospechosa de haber cometido 18 atracos, era su hermano Santos Hurtado Martínez, uno de los dos fallecidos en el incidente.
En su comparecencia no quiso revelar la identidad de un cuarto asaltante, quien se mantiene en fuga, porque dice que “es muy peligroso y me puede mandar a matar”.
Martínez Hurtado tiene un alto sentido del humor, pues ayer cuando un fiscal le preguntó por qué al momento de su entrega tenía guardados 100 mil colones (más de 200 dólares) en uno de sus calcetines, él dijo: “Porque me los podían robar, ahora andan muchos ladrones en la calle”.
Con sus declaraciones, según su defensor Alexis Hernández, el procesado no parece reconocer la magnitud de este secuestro, que dejó la muerte de sus dos hermanos, un policía y seis rehenes. Por eso considera que la justicia costarricense no le dará más de ocho años de cárcel.
“Por lo menos estuviera descansando y no sufriendo como ahora, porque él no está acostumbrado a esa vida. Mejor hubiera muerto, aunque duela mucho”, dijo la hermana mayor de Herlin.
Según Migración y Extranjería de Costa Rica, Herlin Hurtado Martínez ingresó al país en 1997, y se le concedió el régimen de amnistía en 1999, lo cual hace más confusa su nacionalidad. El año pasado sacó cita en Migración para renovar su cédula, pero nunca llegó a ejecutar el trámite.
Ayer se realizó el sepelio de una parte de los fallecidos en Monteverde de Puntarenas y San José. El más emotivo fue el del oficial fallecido Óscar Gerardo Quesada Fallas.
SECUESTRADOR «BUENA PERSONA»
Paradójicamente, Hurtado Martínez es considerado como “una buena persona”, por Elízabeth Artavia, su última rehén.
«Siempre bromeaba conmigo y dos compañeras más que estaban con nosotros. Siempre que hablaba con la Policía, él nos pedía sugerencias y hubo un momento en que me pidió que lo matara, pero yo le dije que no, que mejor se entregara porque no le iba a pasar nada», recuerda Artavia.
Mientras estuvo como rehén, ella fue quien le curó las heridas y le ayudaba en lo que él requería.
«Me decía que si la Policía hacía algo, los dos íbamos a morir juntos. Me preguntaba si estaba nerviosa, y le dije que sí, pero siempre me dijo que no me iba a pasar nada», agrega.
EXPERTO EN ARMAS
Alexis Hernández, uno de los abogados defensores de Herlin Martínez Hurtado, lo considera como una persona humilde, sin preparación académica —no sabe leer ni escribir—, pero es experto en armas.