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Ma. Haydeé Martínez LacayoEspecial para Aquí Entre Nos El tema ¿Qué ocurrió el verano pasado?   Para los que piensan que la “semana zángana” es solo un mito, les dejamos un poquito de lo que se vive en esas “vacaciones forzadas”… ¡Inolvidables! Modelos: Ana Franca Pallais y Milton IcazaAgencia: IAM AnimaciónModelos: Adriana González, Rolando Anzoategui […]

Ma. Haydeé Martínez LacayoEspecial para Aquí Entre Nos

El tema

¿Qué ocurrió el verano pasado?


Foto

 


Para los que piensan que la “semana zángana” es solo un mito, les dejamos un poquito de lo que se vive en esas “vacaciones forzadas”… ¡Inolvidables!



Modelos: Ana Franca Pallais y Milton Icaza
Agencia: IAM Animación
Modelos: Adriana González, Rolando Anzoategui y Kenia Montalván

 

Ma. Haydeé Martínez Lacayo
Especial para Aquí Entre Nos


¡Qué rico! Ayer fue tu primera noche de la Semana Santa y hoy el calorcito de medio día te levanta. Estás un poco aturdido, pero te ponés de pie y comenzás a buscar a tus “brotheres”, quienes no aparecen por ningún lado de la casa y sólo ves una nota que dice :“¡Apuráte, estamos comiendo en el mercado!”

Te ponés la gorra y salís directito a buscarlos. En el trayecto vas tratando de recordar todo el bacanal que te lanzaste ayer, sin embargo, sólo aparecen “flashazos” en tu mente.

Algo te llama la atención. Las personas que encontrás a tu paso hasta te comen vivo con la mirada y pensás: —¡Qué guapo soy!

Al fin llegás al bendito mercado y localizás a todos tus amigos en una mesa. Cuando te ven, sueltan una carcajada descomunal y vos te quedás pasmado sin entender qué pasa, hasta que tu mejor amiga saca un espejo de su bolso y te lo da.

Y… no lo podés creer, ¡tus cejas desaparecieron!

—¿En qué momento pasó? ¿Quién lo hizo?

Pero, por mucho que te preguntés ya sabés que la respuesta no te va a devolver las cejas, así que empezás a reírte junto a tus amigos y ahora no queda más que ellos al menos te paguen las cuentas de los días de Semana Santa que te quedan.

Aunque suene como un cuento chino, la verdad es que esa historia es de la vida real.

El año pasado le ocurrió a Marcos Lazo, de 19 años, cuando se fue de parranda por primera vez con sus amigos en Semana Santa.

“Pasé más de dos meses esperando que mis cejas volvieran a la normalidad. Mis amigas me las pintaban para no verme tan raro, ¡clase loquera!”, recuerda.

“PAYBACK”

Marcos se portó “cool” con sus amigos después de esa “bromita”, pero hay otras personas que prefieren tomar cartas en el asunto para no dejar ninguna “malditencia” impune.

Un ejemplo de ello es María José Amador de 18 años, quien se vengó de sus amigas por haberle puesto chicle en el pelo mientras dormía.

“Lo del chicle fue en Semana Santa y tuve que cortarme un montón de pelo. Pero un mes después, las invité a una gira en mi quinta y me desquité. ¡Les di de su propio chocolate! Se enojaron conmigo un rato, pero a la hora del almuerzo ya estábamos riéndonos. Quedamos pagadas”, afirma María José.

EL TIRO POR LA CULATA

Las bromas son una parte importante de la vida cotidiana y están llenas de espontaneidad. Esa característica permite que tengan un margen de error enorme, que da lugar a las “bromas imperfectas”.

Entonces, muchas veces el que inició como bromista, termina siendo el burlado; así como cuenta Yolanda Ríos de 16 años de edad.

“El año pasado mi hermana mayor nos prometió, a mi mejor amiga y a mí, enseñarnos unas técnicas y el mejor lugar para surfear. Pero no quizo levantarse de la cama y sólo íbamos a estar un día allí. Así que nos fuimos enojadas y allá se nos ocurrió inventarle que yo me había ahogado para que saliera corriendo a buscarme. La idea era que yo iba a estar esperándola afuera de la casa. Ya teníamos todo planeado. Mi amiga entró sofocada para darle la supuesta noticia y como a los dos minutos que entró, sólo escuché un grito y algo que se cayó. El ruido fue tan grande que se me olvidó la broma y entré a la casa, ¡mi hermana se desmayó del susto! Se golpeó contra una mesita llena adornos. ¡No sabíamos qué hacer! Fueron los segundos más angustiantes de mi vida. Cuando se despertó nos pusimos a llorar y después me regañó y no hice más que aceptar todos sus gritos con la cabeza abajo”.

Es cierto que a nadie le gusta ser continuamente objeto de burlas, pero el no recibir nunca ninguna broma, tampoco es agradable. Una persona a la que nadie le tiene confianza como para bromear, probablemente esté aislada y tenga pocas relaciones de amistad.

CONSEJOS

Procurá no ser el primero en caer en el combate. Si esto pasa, seguro tus demás acompañantes se unen para hacerte una zanganada.

Si tenés pensado hacer bromas entre tus “brothers”, mientras van en camino a su destino, establezcan las reglas de convivencia, por ejemplo: prohibido rasurar cejas o cortar pelo. No lo tomés todo en serio, aprendé a reírte de vos mismo y viví tu vida desde una visión positiva.

No le hagás nada pesado a alguien que acabás de conocer. Existe la posibilidad de que se moleste demasiado y perdás una posible amistad.

¿A CUÁL PERTENECÉS?

Pesimista

No se te ocurre ni molestar a tu perro. Siempre que tu grupo planea un movimiento divertido contra alguien, les ponés mil peros y desanimás a todo mundo aunque la broma sea a prueba de errores.

Pesado

Se te ocurren las bromas más macabras en los momentos más oportunos, porque tu mente vuela a la velocidad de la luz cuando de hacer bromas y chistes se trata. Tus amigos siempre te ven de reojo porque tienen miedo de que traigás algo entre manos.

Salado

Vos tenés pura madera para ser la víctima. No importa si apenas estás conociendo a alguien, esa persona te encuentra rapidito la forma de reírse “de vos” y no “con vos”. Hasta te has llegado a preguntar si tenés la cara pintada como payaso.

Bota gorra

No aguantás absolutamente nada. No disfrutás ser el blanco de bromas ni juegos por un segundo. Te entra la furia y te peleás con todo el mundo. Tus amigos siempre te reclaman que “das bromas y no te gusta recibir”.

DE LA VIDA REAL
¿Qué pensás de los bromistas pesados?

Fernando Mejía
17 años

Creo que son personas mal educadas y odiosas. Pueden ser personas sin sentimientos porque no piensan cómo van a afectar a los otros con sus bromas.

Tania González
18 años

No cualquiera hace bromas pesadas, sólo quien conoce bien a sus amigos. Tiene que haber mucha confianza de por medio. Yo perdonaría a un amigo que me rasure las cejas, sólo si nos hemos llevado muy bien durante muchos años.

Darling López
17 años

Todo está en no pasarse de la raya para que no se sientan mal, que la broma no llegue demasiado lejos al punto de que hiera los sentimientos de las otras personas.

Jonathan Fafford
18 años

El grado de confianza que tengás con tus amigos influye en el tipo y la forma de las bromas. Yo podría enojarme si hacen algo pesado y perdonarlos, se trató sólo de “una broma”, pero también tendrían que cuidarse porque les devolvería el susto.

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