Peter Brennan, encargado de Negocios de EE.UU. en Nicaragua, acompañado por el ministro de Defensa, José Adán Guerra, y por militares de ambos países, durante la inauguración de operaciones humanitarias conjuntas.

Destruirán 600 misiles más

EE.UU. insiste en destruir todos los misiles, porque teme puedan caer en manos terroristas Ejército de Nicaragua sostiene que deben quedarse con 20 por ciento de los cohetes portátiles Luis Felipe Palacios VILLANUEVA, CHINANDEGA.- Nicaragua se comprometió ayer, con su homólogo de Estados Unidos, a destruir alrededor de 600 misiles tierra-aire C2M, conocidos como Sam-7, […]

  • EE.UU. insiste en destruir todos los misiles, porque teme puedan caer en manos terroristas
  • Ejército de Nicaragua sostiene que deben quedarse con 20 por ciento de los cohetes portátiles

Luis Felipe Palacios

VILLANUEVA, CHINANDEGA.- Nicaragua se comprometió ayer, con su homólogo de Estados Unidos, a destruir alrededor de 600 misiles tierra-aire C2M, conocidos como Sam-7, como estaba programado en un calendario suscrito entre ambos países en noviembre de 2003.

El ministro de Defensa, José Adán Guerra, dijo que Nicaragua cumplirá su promesa de destruir los misiles antiaéreos del tipo que se disparan desde el hombro, pese a que ahora es facultad de la Asamblea Nacional, controlada por sandinistas y liberales, autorizar su eliminación.

CABILDEANDO

Guerra señaló que para tal fin ha estado “cabildeando” con diputados de las diferentes bancadas, y algunos de ellos —que no identificó— están de acuerdo con honrar el compromiso suscrito entre Nicaragua y EE.UU., de deshacerse del excedente de ese armamento.

Añadió que la destrucción de los cohetes portátiles se hará “una vez que tengamos el proceso político de gestión, de cabildeo y de pláticas” en la Asamblea Nacional.

La bancada liberal expresó recientemente su apoyo a la destrucción de un número mayor de misiles y anunció una posible reforma a la Ley General de Armas, en caso de que la bancada sandinista se oponga con sus votos a la eliminación de los cohetes.

La destrucción de los misiles tiene que ser aprobada por 56 votos de 91 diputados en el parlamento, es decir requiere los votos sandinistas, que tienen 38 legisladores.

La propuesta liberal de reforma a la Ley de Armas, sugiere bajar de 56 a 47 votos para aprobar la destrucción de los cohetes.

“RESERVA ESTRATÉGICA”

Guerra añadió que la idea del Gobierno que preside Enrique Bolaños y el alto mando del Ejército de Nicaragua, planteada en noviembre de 2003 al ex secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, es quedarse “con una reserva estratégica (de misiles) que garantice la autodefensa aérea del país”.

“Y que al mismo tiempo represente lo que dentro de ese ámbito sería el balance razonable de fuerzas en lo que se refiere a la autodefensa aérea”, agregó.

Aseguró que el Gobierno, tras consultas técnicas al Ejército, determinó quedarse con poco más de 400 misiles, que representan el 20 por ciento de los misiles originalmente almacenados.

En 2004 Nicaragua destruyó más de un millar de sus misiles portátiles, poco más de la mitad de su inventario original estimado en 2,174 cohetes que habían sido obtenidos de la antigua Unión Soviética durante la década de los 80.

EE.UU.: QUE SEAN TODOS

El encargado de Negocios de la Embajada de EE.UU. en Managua, Peter Brennan, insistió en que debe destruirse la totalidad de los misiles que posee el Ejército, aunque sea a “largo plazo”, porque representan un peligro para la aviación civil, en cualquier parte del mundo.

“Nicaragua, en esta parte del mundo, es el único país que tiene estos misiles. A largo plazo nos gustaría que no existieran, para que no haya el peligro de que caigan en manos de terroristas u otros”, manifestó el diplomático.

Brennan aseguró que su país trabaja no sólo en Nicaragua, sino en otras partes del mundo, para eliminar los misiles portátiles.

“Tenemos un programa en muchas partes del mundo, tratando de recuperar y destruir estos misiles para evitar que lleguen a las manos de terroristas, que ya se ha demostrado que ellos están buscando misiles así”, añadió.

El funcionario estadounidense rechazó que su país esté contemplando sanciones contra Nicaragua, en caso de que no cumpla el compromiso de destruir los Sam-7.

Tampoco quiso “especular” en el caso de que la Asamblea Nacional, que es la que tiene el poder para decidir sobre la destrucción de los misiles, se niegue a cumplir ese compromiso.

EJÉRCITO ACEPTA A MEDIAS

Mientras, el Inspector General del Ejército de Nicaragua, mayor general Ramón Calderón Vindell, confirmó que técnicamente ellos plantearon al presidente Bolaños la necesidad de conservar el 20 por ciento del arsenal.

No obstante, señaló que “su reducción, posterior a esa cifra, va a ser en la medida en que los medios técnicamente vayan llegando al final de su vida útil o sean empleados durante el desarrollo de maniobras”.

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