Zacarías Chamorro
Parece que ya estamos en plena campaña electoral y cada quien aporta conforme sus capacidades. Mientras Montealegre y ¨Lewites ya lanzaron oficialmente sus campañas, Daniel Ortega empieza la suya.
Quiero dedicar este corto escrito a desinflar las esperanzas dequienes dan por un hecho que Ortega ganará las elecciones presidenciales por la división pertinaz en la derecha. El PLC no va a aflojar y lanzará un candidato requemado y perdedor, pero eso sí: leal a Alemán.
Siendo así, muchos habían puesto sus esperanzas en que Ortega había madurado con los años, que su discurso fiero y populista era demagogia hueca pero que en el fondo había aprendió la lección y no llevaría a Nicaragua a un abismo. Lamento desinflar ese globo. Al ir a un velorio a Chinandega y caldear más los ánimos de los dolientes y toma-tierras, Ortega sólo demuestra un grado desmedido de irresponsabilidad.
Este hombre es el mismo que en un arranque de demagogia ocasionó una estampida de clientes al ahora difunto Banic y lo terminó de quebrar. Es el mismo que acusa a LA PRENSA y al Presidente y un ministro, de azuzar a la Policía, sin tener pruebas de ello. Al contrario, el jefe de la Policía lo ripostó en público.