Inversión

Lorena Pérez* Viajé a Nicaragua con la intención de invertir en una casa. Por mi condición de soltera pensé en regresar a mi país. Sin embargo esa idea me abandonó al encontrarme con una serie de gestiones engorrosas que me hicieron desistir de la idea de adquirir la casa. El residencial Los Almendros que visité […]

Lorena Pérez*

Viajé a Nicaragua con la intención de invertir en una casa. Por mi condición de soltera pensé en regresar a mi país. Sin embargo esa idea me abandonó al encontrarme con una serie de gestiones engorrosas que me hicieron desistir de la idea de adquirir la casa.

El residencial Los Almendros que visité para comprar la casa me gustó, pues tanto el estilo y el precio estaba dentro de mi rango económico (79 mil dólares con una prima de 16 mil). Aporté un capital de 25 mil dólares y busqué financiamiento, dado que no me es posible hacerlo desde EE.UU. Primero los bancos me pidieron la dichosa cédula, logré superar ese obstáculo. Luego me pidieron un fiador que ganara mínimo tres mil dólares mensuales y poca gente puede ganar eso en Nicaragua. Propuse a mi padre como fiador, pero por su condición de retirado y su edad no podía ser mi fiador. Finalmente me dijeron que no necesitaría fiador sólo si ponía 40 mil dólares.

Con todo eso mi romanticismo para con Nicaragua se acabó. Ahora me pregunto, cuando veo esos nuevos repartos, cómo hacen esas personas en Nicaragua para comprarlas, porque a mí me es más fácil comprar un casa en Estados Unidos que en mi propia Patria. Bien dice el dicho: “Nadie es profeta en su tierra”. Pensé en invertir en Nicaragua, pero definitivamente es un país de lo absurdo.

* IT Business Systems

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