El café

Leonel A. Marín McEwan* La historia del café en Nicaragua está salpicada de éxitos y fracasos, de auges y recesos. El cultivo del café es una actividad agrícola a largo plazo y perenne, sus precios no tienen efecto en la oferta a corto plazo, pero a largo plazo sí tienen un efecto notable. El pasado […]

Leonel A. Marín McEwan*

La historia del café en Nicaragua está salpicada de éxitos y fracasos, de auges y recesos. El cultivo del café es una actividad agrícola a largo plazo y perenne, sus precios no tienen efecto en la oferta a corto plazo, pero a largo plazo sí tienen un efecto notable. El pasado ciclo agrícola 2004-2005 fue desastroso para la caficultura en general.

La producción de café ha bajado hasta en un sesenta por ciento debido a varios factores como abundante lluvia, exceso de humedad, poca fertilización y el factor cíclico del café, que después de una buena cosecha viene una baja cosecha. Otros factores secundarios serían la falta de financiamiento al pequeño y mediano productor, altos costos de producción, altos intereses bancarios y falta de asistencia técnica.

Los rendimientos y productividad del café por manzana son la otra parte crítica de la ecuación de producción agrícola. Los rendimientos promedio varían ampliamente según las distintas regiones del país, dependiendo de una gran gama de factores como: variedad de café cultivado, condiciones climatológicas, densidad de siembra, edad de los cafetos, métodos de cultivo y cosecha, control de enfermedades y plagas.

Se debe implementar de inmediato un plan de emergencia cafetalera que lleve los siguientes puntos: la creación de un banco de fomento; bajos intereses y tasas accesibles al productor; proveer asistencia técnica especializada (esta asistencia mejoraría la calidad del café, la productividad por manzana y por lo tanto la producción total de la finca); convertir las zonas cafetaleras en zonas de ecoturismo como decisión del país; renovar los cafetales; multicultivo con frutas, hortalizas, ornamentales, avicultura, etc. Es decir diversificar las fincas cafetaleras; promover la obtención internacional de premios por la preservación del medio ambiente que implica la caficultura, y venta de oxígeno al conservar los árboles en todas las fincas de las diferentes regiones del país donde se produce café.

* Productor cafetalero

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