Heberto Jarquín M.Corresponsal/ Triángulo Minero
La Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN) fue sacudida por una masacre provocada por los eternos conflictos de propiedad de tierras entre nativos miskitos y colonos mestizos.
La tarde del jueves en el lugar conocido como Wakambay, ubicado en el límite de los municipios Rosita y Puerto Cabezas, diez elementos presuntamente de la etnia miskita, armados de fusiles AK, escopetas y rifles calibre 22 emboscaron a un grupo de campesinos mestizos, matando a Eugenio Poveda Reyes, de 48 años, quien recibió un tiro en la frente.
En la acción resultó herido en el homoplato izquierdo Omar Fernando Sequeira, de 36 años, quien fue trasladado en estado grave a la ciudad de Bilwi y será trasladado a Managua para tratar de salvarle la vida.
Más tarde en el sector de Rarawas, ubicado en la misma zona, el grupo armado ultimó a tiros a Armando Picado Blandón, de 40 años. Los hermanos Valeriano y Gilberto González acompañaban a la víctima al momento de la celada y se encuentran desaparecidos.
Elízabeth Rivera Burgos, cuñada del asesinado Armando Picado, denunció que una campesina del lugar fue violada por los atacantes.
Mientras que el jefe de la sección de Policía de Rosita, teniente Jaime Velásquez Chavarría, anunció que envió una patrulla a la zona del conflicto para buscar a los desaparecidos y detener a los agresores.
“Ya determinamos la identidad de dos individuos que integran la banda que realizó la masacre, pero no revelaremos los detalles para no entorpecer las investigaciones”.
CRECEN PUGNAS POR TIERRAS
Paula Rugama Navarrete, coordinadora del Centro de Derechos Humanos, Ciudadanos y Autonómicos de la Costa Atlántica, en Rosita, advirtió que las autoridades deben solucionar el problema antes de que aumente la violencia.
El dirigente campesino en la zona, Carlos Urbina Rivas, dijo que algunos miskitos ligados al Partido Indigenista Yatama promueven desalojos violentos de colonos mestizos en la zona limítrofe entre Rosita, Puerto Cabezas y Prinzapolka.