Fernando A. Malespín Ferreti
Eduardo Montealegre y Herty Lewites se convertirán en mensajeros de la esperanza del pueblo nicaragüense, cuando en cada departamento, municipio, caserío y cañada vayan despertando la conciencia cívica de la ciudadanía, para que ésta asuma la responsabilidad de liberar a Nicaragua de la opresión totalitaria de los caudillos Ortega y Alemán que son auxiliados por cúpulas cómplices que inspiran lástima por su pobreza moral.
Hay tiempo suficiente para que la oposición democrática unida se organice con cuadros capaces y honestos, identificados con el alma de la Patria y el destino de los que más sufren los abusos de los dictadores: los obreros y campesinos.
Si el PLC y el FSLN aplicaran la guillotina a los aspirantes a ocupar la silla presidencial, Montealegre y Lewites, éstos ganarían más popularidad y se acreditarían en cambio el éxito patriótico de haber despertado al gigante, el pueblo mil veces valiente, que es el que pondrá en su verdadero lugar a los saqueadores del Estado, disfrazados de caudillos, Daniel Ortega y Arnoldo Alemán.
Cuando el pueblo salga a las calles y llene las plazas públicas reclamando libertad, democracia y empleo, los caudillos cambiarán de actitud para tratar de mitigar la furia de los nicaragüenses. Y es entonces que Montealegre y Lewites podrán y deberán tener opciones diferentes para lograr el objetivo que es la Presidencia de la República, con el respaldo de la mayoría auténtica y consciente del pueblo, y no la mayoría cosmética de que alardean los diputados PLC- FSLN.