- La tasa de muertes violentas del año pasado en el país vecino casi alcanza la de Colombia, donde hay una guerra. Policía de Guatemala admite que un 10% de su personal tiene lazos con el crimen organizado
Redacción y agencias
Las espirales de la violencia y del crimen crecen y por ahora, nada parece detenerlas, a la par de, prácticamente, un estado de indefensión social de los países de Centroamérica.
Dos preocupantes noticias ocuparon la atención de la prensa regional esta semana.
Un estudio reciente afirma que Honduras es el país más violento de Centroamérica, y, junto a El Salvador, Guatemala y Colombia, pertenece al grupo de las naciones más violentas de América Latina y el mundo.
Por otro lado, el jefe de la Policía guatemalteca admitió ayer que casi un 10 por ciento del cuerpo está vinculado al crimen organizado pero que no se puede dar de baja a lo inmediato a centenares de oficiales señalados.
Mauricio Gaborit, el director de Postgrado de la salvadoreña Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, dio a conocer en Tegucigalpa un nuevo estudio que vincula la degradación social y el empobrecimiento de las sociedades regionales con los fenómenos de violencia y el crimen.
Gaborit dijo que estudios de su institución revelan que el año pasado en Honduras, 45.7 de cada 100,000 personas perdieron la vida de forma violenta.
Esta es una de las tasas más altas que se registran en el continente americano, junto a las de Colombia —el campeón latinoamericano—, donde, en el mismo año, se registró la muerte violenta de 47 de cada 100,000 personas.
“Con 3 mil 123 muertes por armas de fuego en el 2004, Honduras es ahora el más violento del continente después de Colombia, donde se libra una guerra”, manifestó Gaborit.
En El Salvador y Guatemala, 41 de cada 100,000 personas murieron en iguales condiciones, añadió. Una característica común a los tres países es que la mayoría de las víctimas son jóvenes.
Los datos son parte de estudios sobre la violencia en la región elaborados por la UCA salvadoreña.
No obstante, afirmó que el problema de la criminalidad y la violencia no es propio de Honduras o Centroamérica, sino que aqueja a muchas sociedades del mundo.
“DOS CATEGORÍAS DE PERSONAS”
Entre otras causas de la violencia señaló los altos índices de pobreza e inseguridad que vive la región.
“En Centroamérica ha nacido una sociedad con dos categorías de personas, quienes gozan de sus recursos económicos y sociales, y quienes carecen de lo esencial para vivir”, expresó.
Gaborit estimó que este desequilibrio ha favorecido la proliferación de maras (pandillas) en la región.
“Las maras son la expresión del malestar de una sociedad elitista, discriminadora y excluyente, una consecuencia de la inatención oficial a los problemas sociales”, resaltó.
“La violencia causada por los mareros en Centroamérica es enorme y compleja… y es necesario adoptar acciones legales conjuntas”, recomendó.
Gaborit expuso el fin de semana pasado durante la primera jornada de un diplomado, de tres años, sobre “Violencia y Seguridad Social” que impulsan la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
GUATEMALA, LÍDER REGIONAL EN HOMICIDIOS DE NIÑOS
Guatemala registró 847 homicidios de niños y jóvenes en 2004, la mayor cifra en Centroamérica, ha reportado por su parte la organización humanitaria Casa Alianza.
“El año pasado se registraron en Guatemala 847 asesinatos de niños y jóvenes entre 0 y 22 años, aunque las cifras de Guatemala son sólo de la ciudad capital y no de la totalidad del territorio nacional. De ese total 745 fueron hombres y el resto mujeres”, indicó Casa Alianza en un comunicado.
En ese mismo período en toda Honduras se registraron 395 casos, en Nicaragua 163 y en Costa Rica 29, mientras que de El Salvador no existen datos, indicó la organización.
“Todos los días la situación de violencia escandaliza a la sociedad. Es una obligación del Estado garantizar la supervivencia y la seguridad de todos los guatemaltecos. Es urgente una respuesta inmediata a los problemas de seguridad”, indicó, preocupada, Casa Alianza.
DOS MIL POLÍCIAS MALANDRINES
El director de la Policía Nacional Civil de Guatemala (PNC), Erwin Sperisen, declaró que unos 2,000 miembros de la institución, de un total de 21,000, están vinculados al crimen organizado y otro número incalculable roba, según una entrevista publicada este jueves.
“Si hablamos de una depuración total de la institución, fácilmente estamos hablando de que nos hace falta destituir a unos 2,000 elementos, quienes estarían involucrados con el narcotráfico, bandas de secuestradores o del crimen organizado”, reconoció Sperisen en una entrevista con el diario Siglo XXI.
Sperisen comentó que otro grupo está involucrado en problemas “más chiquitos, como raterismo (robo), los que serían muchos más”.
El funcionario explicó que no puede dar de baja a los malos agentes por los trámites burocráticos del régimen disciplinario, ya que un caso puede durar varios años, aunque afirmó que el año pasado despidió a 533 agentes de los que 455 expedientes fueron remitidos a la Fiscalía.
“Un policía puede presentar amparos y pasar varios años. Si no se cumplen todos los pasos, un tribunal de Trabajo puede ordenar la reinstalación del agente”, lamentó.
Además, Sperisen dijo que no puede hacer nada porque muchas veces los afectados no denuncian a los agentes, “a las personas les da miedo, incluso se da con los mismos compañeros”, agregó.
El director de la Policía indicó que los agentes corruptos están ocupando plazas administrativas, “porque no los puedo poner a trabajar (…). Es mejor así, a que estén en operaciones. En total son 130 agentes los que están en esta situación”.
Sperisen explicó que como director de la institución sólo lo facultan dos artículos para destituir a un agente: el primero si lo sorprenden in fraganti, pero muchas veces un juez puede cuestionar ese procedimiento, y segundo si está dañando la imagen de la PNC, no obstante este caso es ambiguo, lamentó.
¿CUÁNTOS MAREROS HAY EN CA?
70 mil jóvenes estarían integrados a distintos grupos en varios países, de acuerdo a un estudio de la UCA “José Simeón Cañas”, de El Salvador.
40mil de ellos en Honduras.
14 mil en Guatemala
10 mil en El Salvador
6 mil en Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
45.7 personas por cada 100 mil murieron de forma violenta el año pasado en Honduras, el índice más alto de Centroamérica. La tasa es casi la misma que en Colombia, donde existe un conflicto armado.