José Canseco, antiguo jonronero, sacará un libro donde revela cómo los jugadores han usado esteroides desde hace mucho tiempo en las Grandes Ligas.

Hablará antes

Jim LitkeThe Associated Press Cada una de las palabras del libro de José Canseco podría ser cierta… O sólo unas pocas. Sea como sea, esto es exactamente lo que el beisbol se merece. Casi todos los demás involucrados en el juego brincaron tratando de poner borrosas las líneas entre lo bueno y lo malo por […]

Jim LitkeThe Associated Press

Cada una de las palabras del libro de José Canseco podría ser cierta… O sólo unas pocas.

Sea como sea, esto es exactamente lo que el beisbol se merece. Casi todos los demás involucrados en el juego brincaron tratando de poner borrosas las líneas entre lo bueno y lo malo por los aproximadamente 15 pasados años. En rebeldía, esto hace hasta a un criminal convicto y un desvergonzado buscador de publicidad como Canseco una fuente tan confiable como cualquier otra. Esto es lo que ocurre cuando los hombres honrados se mantienen callados.

“Si todo esto es una componenda, él sufrirá algunos daños serios”, dijo el antiguo lanzador de los Atléticos y otrora compañero, Dave Stewart, al San Francisco Chronicle. “Pero si tú eres un reconocido usuario de esteroides, créame, tú sabes quién los está usando”.

Canseco es una de las cuatro estrellas de la era muscular que, o han admitido públicamente haber usado esteroides o, según informes, testificó a estos efectos ante un gran jurado. Uno de los cuatro, Ken Caminiti, está muerto.

Un segundo, Gary Sheffield, dice que los tomó inadvertidamente. El tercero, Jason Giambi, no ha confirmado todavía ninguno de los sórdidos detalles que salieron en los periódicos cuando se filtró su testimonio en la investigación BALCO.

TRANSMISIÓN POR TV NACIONAL

Canseco, por otro lado, está más que ansioso por hablar, y, aparentemente, está publicando nombres. Los rumores que rodean su versión de los eventos es tan considerable que su editora, Harper Collins, ha adelantado la fecha de la publicación de su libro una semana, del 21 de febrero a la próxima semana, y el programa de CBS “60 Minutes”, que había planeado pasar un segmento sobre Canseco el 20 de febrero, ahora lo transmitirá el domingo. Pero ellos no son los únicos en lanzar golpes anticipados.

Ningún extracto ha salido a la superficie todavía, pero relatos en The Daily News of New York alegan que Canseco escribe que él inyectó a Mark McGwire con esteroides cuando eran compañeros de equipo en Oakland y que él enseñó a Iván Rodríguez, Juan González y Rafael Palmeiro a usar drogas para desarrollar músculos después que él trasladara su operación a Texas, en 1992.

Los tres ex compañeros de equipo en los Vigilantes refutaron rápidamente las alegaciones, y McGwire ha negado repetidamente haber usado esteroides. Una vez más, incluso después que el columnista de Associated Press, Steve Wilstein, descubriera androsterona en la parte superior del estante del casillero abierto de McGwire en 1998 —antes de que el beisbol prohibiera el precursor del esteroide— el bateador de San Luis siguió insistiendo en que alguien “metió la nariz en mi casillero”. Eso no fue lo que ocurrió.

MCGWIRE ADMITIÓ USO DE ANDROSTERONA

Sin embargo, lo que sí ocurrió fue esto: McGwire admitió públicamente estar tomando androsterona el día después de que se le pidiera algún comentario a un funcionario del club. Pero un día antes, esto fue lo que dicho funcionario del club dijo: “¿Usar el producto? Él ni siquiera sabe cómo se deletrea”.

Aquella clase de información errónea ha nublado el asunto desde que las bolas de beisbol empezaron a volar de los parques de pelota en toda la nación en números alarmantes. Las demandas y demasiados jugadores de beisbol, dirigentes y entrenadores que tenían un mejor conocimiento dijeron que las bolas de beisbol eran demasiado ajustadas, los bates eran demasiado duros, los nuevos parques de pelota eran demasiado pequeños —casi todas las explicaciones salieron a relucir excepto la más obvia: que los jugadores de beisbol habían llegado a ser demasiado grandes.

Aquella, no obstante, fue la explicación de Canseco. Él alegó hace unos pocos años que el 80% de los jugadores de Grandes Ligas había tomado esteroides y lo sigue afirmando.

UN MENSAJERO DE POCA REPUTACIÓN

Si alguien más que registrara las estadísticas de José Canseco, 462 cuadrangulares en una carrera en las Grandes Ligas de 1985 a 2001, prometiera decirlo todo, la histeria sería más real que imaginaria.

Pero, debido a que las palabras y obras anteriores de Canseco fuera de las líneas blancas han inspirado tan poca credibilidad, esta última descarga es fácil echarla a un lado. Los incidentes que describirá probablemente serán lo suficientemente específicos como para sonar ciertos, pero Canseco es la peor clase de mensajero. Además de esto, a nadie le gusta un soplón.

La gran pregunta es: ¿cuánto de la andanada ofensiva que todos presenciamos fue el progreso natural de los atletas que trabajan más inteligentemente y más duro, y cuánto fue simplemente un mejor bateo a través de la química?

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