- El asesinato de Carlos Guadamuz, hace un año, estuvo precedido por amenazas de muerte de parte de los dirigentes más duros del Frente Sandinista, pero a pesar de conocerse estas declaraciones, la Policía y el Poder Judicial no profundizaron las investigaciones y circunscribieron el caso al autor material, capturado “por casualidad”
Roberto Orozco B.
William Hurtado García esperaba como una víbora a que su víctima, Carlos Guadamuz Portillo, llegara a las instalaciones del Canal 23 de televisión a hacer su programa de comentarios. Cuando lo divisó, se le acercó con un revólver oculto entre un periódico y, tras saludarlo, le realizó tres disparos que en menos de tres minutos segaron la vida del controversial periodista, el 10 de febrero del 2004.
A un año de este crimen, la teoría de una conspiración que involucra a autores intelectuales aún no investigados se mantiene viva y pone en entredicho la investigación oficial, la cual se centró y finalizó en el autor material y en probar que éste había planificado y ejecutado solo a Guadamuz, en un acto de fanatismo.
Más desconcertante aún es que el caso por supuestas amenazas de muerte que había interpuesto Guadamuz, fue cerrado menos de dos semanas después de su asesinato.
Un jefe policial y ex miembro de la Seguridad del Estado, quien pidió omitiésemos su nombre, es el que se ubica en el primer puesto al momento de cuestionar el trabajo de los investigadores en este caso.
En segundo lugar con esta teoría se ubica la familia de la víctima, que cree que a Carlos Guadamuz lo mandó a matar la cúpula de un partido político al cual el periodista estaba haciendo mucho daño con su trabajo y que, peor aún, sabía que manejaba “una información delicadísima” que heriría mortalmente a este partido en las elecciones municipales celebradas casi ocho meses después del crimen.
En tercer lugar, está un ex miembro de la Dirección Nacional del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), quien cree que Selim Guadamuz, hijo del periodista asesinado, “le facilitó” el trabajo a la Policía al capturar al asesino de su padre, y estropeó los objetivos de los que planificaron el asesinato, porque éstos creían que Hurtado lograría huir de la escena del crimen y que nunca se conocería quién había presionado el gatillo del arma homicida ni quién lo había enviado a hacerlo.
Esta persona, también critica el hecho de que los investigadores jamás profundizaron el entorno político-social de Hurtado, pues éste era militante del FSLN cuando cometió el delito, tal y como el ex jefe de la Seguridad del Estado, Lenín Cerna, lo confirmó días después al decir que Hurtado “era un militante disciplinado”.
AMENAZAS VELADAS Y DIRECTAS
El asesinato Guadamuz estuvo precedido por una serie de hechos políticos que culminaron en la ruptura de Guadamuz con el círculo más cercano de Daniel Ortega, al que perteneció. Uno de ellos fue la decisión que tomó la Dirección Nacional del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), de expulsarlo del partido, el 16 de diciembre de 1999, y de destituirlo y quitarle el control de la Radio Ya, días después.
En la primera plana del diario LA PRENSA, se publicó el 18 de diciembre de ese año, una declaración del ex director de la extinta Seguridad del Estado, Lenín Cerna, que literalmente dice: “Vale más que el tiempo de los balazos ya pasó, pero efectivamente, casos como los de Carlos José, en ese tiempo bastante reciente, se hubieran resuelto así”.
Esta declaración, que puede tener “doble lectura”, la dio Cerna cuando Guadamuz se había convertido ya en una “molestia política” para el FSLN, debido a que cuestionaba en ese momento, a través de Radio Ya, el pacto que Daniel Ortega iniciaba con Arnoldo Alemán y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), lo que hizo que los diputados dividieran Managua en ese año, cuando también se le impidió ser el candidato a Alcalde de Managua por el Frente Sandinista en las elecciones municipales del 2000.
“La decisión de quitarle la Radio Ya fue un golpe durísimo para Carlos. Él la consideraba como la niña de sus ojos, y el que estuvo detrás de esta operación fue ‘Nicho’ (Dionisio) Marenco. Yo lo supe porque en ese entonces era miembro de la Dirección Nacional del Frente”, dijo a LA PRENSA el reverendo Miguel Ángel Casco, quien también fue diputado por ese partido.
Casco aseguró que el antecedente inmediato más relevante del asesinato de Guadamuz, fue la amenaza de muerte que vertió en su contra el actual Alcalde de Managua, Dionisio Marenco, durante una reunión de varios miembros de la Dirección Nacional del FSLN, la cual fue convocada para “analizar” unas declaraciones que el ex diputado había pronunciado públicamente en el sentido de que le preocupaba que el Frente cayera en manos de una mafia.
LA PRENSA solicitó en repetidas ocasiones una entrevista con el alcalde Marenco para evacuar estos señalamientos, pero nunca se nos respondió. La solicitamos a través de Bosco Parrales, su asesor de imagen, y directamente al celular del Alcalde, incluso se le dejó mensaje y aún así no respondió.
“QUIEN MATA A ESE HIJO DE P… SOY YO”
Según Casco, lo de la amenaza ocurrió el 30 de diciembre de 1999. “Estábamos reunidos a las 7:30 de la noche seis miembros de la Dirección Nacional en una de las casas del comandante (Tomás) Borge, en Bello Horizonte. Además de ver mi caso, íbamos a analizar el despojo de la Radio Ya, cuando en eso entró ‘Nicho’ Marenco y se dirigió a mí, diciendo: ‘Quiero que sepás que me siento orgulloso de ser mafia, y voy a actuar como mafia’, esto en relación a mis declaraciones. Luego dijo: ‘Quiero que sepan que haré todo lo posible para evitar que la Radio Ya vuelva a las manos de ese hijo de p…’, refiriéndose a Carlos Guadamuz. Finalmente, me dijo: ‘Juro que quien mata a Carlos Guadamuz soy yo, quien mata a ese hijo de p… soy yo. Dígale eso a ese hijo de p…”, recordó Casco.
“Al día siguiente, en mi casa recibí una llamada del comandante Borge, para decirme que no le pusiera mente a las declaraciones de ‘Nicho’, porque en ese momento estaba enojado. Testigo de eso es Martha Heriberta Valle, quien nos llamó a la cordura cuando ambos entramos en disputa”, agregó. “Yo consideré mi deber el decirle esto a Guadamuz, y ambos después pusimos la denuncia en la instancia respectiva”, señaló.
“FSLN LO MANDÓ A MATAR”
Cristina López Herrera, viuda de Carlos Guadamuz, acusa al FSLN del asesinato de su esposo: “Nosotros estamos claros de que no fue sólo William Hurtado. Carlos Guadamuz manejaba demasiada información importantísima que a la cúpula del Frente Sandinista le hubiera hecho mucho daño. Carlos fue mandado a asesinar directamente por la cúpula del partido sandinista”, acusó.
“Esto fue clave a diez meses que se dieran las elecciones municipales ¿Por qué? Porque él manejaba información delicada que le hubiera hecho mucho daño al candidato del partido sandinista”, agregó.
López no quiso decir qué tipo de información era la que manejaba Guadamuz, pero insistió que estaba relacionada con Dionisio Marenco. “Una de las cosas que él denunció en muchas ocasiones fue el altercado que ‘Nicho’ Marenco sostuvo con Gerzer Molina, y a los tres días este muchacho aparece muerto”, afirmó.
La viuda de Guadamuz, además, dijo que su esposo escribía un libro, el cual lo avanzó hasta poco más de la mitad y en el cual él revela muchas interioridades del FSLN.
“Carlos perteneció a un círculo bastante reducido, y la información que él manejaba eran asuntos que no eran dominados por mucha gente. Perteneció a ese círculo que era casi un anillo que tenía el comandante Ortega, de quien Guadamuz fue muy amigo íntimo, casi hermano, se podía decir que se habían jurado un pacto de sangre. Lo que cambió cuando Guadamuz comenzó a atacar a Ortega y éste le quitó su protección. Ortega, como ocho días después del crimen, acuérdense que dijo que a todo traidor le llega su hora”, agregó el reverendo Casco.
FISCALÍA NO LO DESCARTA
Y, en último lugar, está el fiscal que llevó la acusación en contra de Hurtado y otras dos personas más, que supuestamente participaron y conocieron de la planificación del crimen. Aunque para el fiscal Luden Montenegro el trabajo de la Policía Nacional fue “muy bueno” y le ayudó a despejar los “vacíos jurídicos” del proceso, en lo personal tampoco descarta que el asesino no haya actuado solo, porque encontró en su análisis un alto grado de preparación del hecho.
“Hubo un alto índice de preparación”, dijo el jefe policial entrevistado por LA PRENSA. “Los detalles que me refieren a que hubo más personas involucradas me los da el mismo asesino”, dijo.
“Primero, andaba doble vestimenta, una encima de la otra. Eso es común en los operativos que se implementan para eliminar a alguien y querés luego despistar a la Policía sobre las versiones que los testigos dan sobre cómo éste andaba vestido a la hora del crimen. Es decir, la idea era no sólo huir, sino garantizarse que no lo iban a capturar en una persecución. Ese es un elemento que se aprende en las clases sobre operaciones encubiertas”, agregó.
“Andaba con el rostro barbudo. Uno cambia bruscamente la apariencia de su rostro cuando se deja crecer la barba o los bigotes. El objetivo es siempre despistar. A la hora que los peritos dibujan el retrato hablado de un sospechoso, se basan en la descripción de los testigos y ésta se dificulta por las emociones, el tiempo y más aún cuando te afeitás. El objetivo es el mismo”, explicó.
Para nuestra fuente, el detalle principal que demuestra un grado de conocimiento operacional del asesino y sus posibles implicados, es el arma que portaba: un revólver marca Taurus, calibre 38. “El objetivo es no dejar rastro de la misma, para que no pueda conocerse su origen, como ocurrió en este caso y se supo que había sido Luis García González quien la había adquirido en Almacenes Impacto”.
En esto coincide el fiscal Montenegro. “Según los peritos, el revólver tiene la ventaja de la seguridad al accionarlo, no deja rastros de casquillo a diferencia de la pistola automática que vuela desde su recámara los casquillos. Balísticamente eso es importante porque podés determinar de qué arma se realizaron los disparos”, dijo.
El fiscal Montenegro asegura que el asesino de Guadamuz tenía una ruta de huida que había estudiado minuciosamente antes de cometer el hecho.
En ese sentido, el jefe policial consultado aseguró que eso indica que es muy probable que el tipo tuviera a una segunda persona que lo esperaba en un punto determinado a bordo de un vehículo, para huir rápidamente de la escena del crimen.
PENA MÍNIMA Y APELACIÓN EN EL OLVIDO
El fiscal Luden Montenegro, quien llevó el juicio contra William Hurtado, asesino de Guadamuz, dijo a LA PRENSA que el Ministerio Público apeló las dos sentencias que la Juez Octavo Penal de Juicio, Rafaela Urroz, emitió en el caso.
“Nosotros apelamos la pena en el caso de asesinato y apelamos el tipo penal en el caso de Selim Guadamuz, hijo de Carlos. Primero, la Fiscalía consideró que por las nueve agravantes demostradas en el caso, a Hurtado debió condenársele al menos a entre 25 y 28 años de prisión, pero la juez sólo le impuso 18. Luego apelamos el hecho de que la juez tipificó como intento de homicidio y no como homicidio frustrado el hecho de que Hurtado trató de disparar contra Selim, por lo que sólo le dio tres años. En total se hacen 21 años y seis meses de presidio”, dijo Montenegro.
En la segunda, se apeló la sentencia absolutoria en el caso de Yadira Margarita Membreño, esposa de Hurtado, y de Luis García González, el dueño del revólver, porque la Fiscalía los considera “colaboradores necesarios” ya que demostró, según su criterio, que ambos conocían lo que le iba a pasar a Guadamuz desde antes y durante la comisión del delito.
“Se demostró hasta la saciedad, con versiones de testigos, que entre ellos se conocían. Que en dos ocasiones anteriores, García González y Hurtado seguían a Guadamuz y que intentaron interceptarlo en dos ocasiones”, dijo Montenegro.
“Una de ellas, en los pollos Tip Top de Las Colinas, estos dos sujetos llegaron a bordo de un vehículo sin placas, lo que, según nuestro razonamiento lógico y por los detalles que da uno de los testigos, ese día pensaban cometer el asesinato”, afirmó.
Un detalle que llama la atención, es que las apelaciones de la Fiscalía se introdujeron ante el Tribunal de Apelaciones de Managua, el 27 de abril y el 27 de mayo, y es la fecha y ninguna de las partes ni siquiera han sido notificadas para oír lo que tengan a bien; casi nueve meses después, éstas están en el olvido.
INSÓLITO CIERRE DEL CASO MARENCO
La Policía investigó la usurpación de la Radio Ya y la amenaza de muerte que supuestamente el ahora alcalde Dionisio Marenco expresó contra Carlos Guadamuz. El investigador fue el entonces capitán Rolando Canales R., y quien le dio el visto bueno fue el comisionado Domingo Navas.
El caso se cerró el 13 de noviembre del 2000 y pasó el caso al Juzgado Séptimo Local del Crimen, el 15 de noviembre de ese mismo año. La acusación era contra Daniel Ortega y Dionisio Marenco.
El capitán Efraín Luque González, de la entonces Dirección de Investigaciones Criminales (DIC), tomó declaración de Marenco en la que asegura que no sabe nada de lo que lo acusan y que le sorprenden las declaraciones del “hermano Carlos (Guadamuz)”.
El caso quedó abierto, pero no se le dio seguimiento judicial. Por ello, Marenco solicita por escrito el 12 de febrero del 2004, dos días después de la muerte de Guadamuz, que el juez declarara extinta la causa, por haber prescrito el delito.
El escrito fue presentado apresuradamente a las 2:30 de la tarde de ese día por la abogada Carolina Urbina, en representación de Marenco.
Sólo dos semanas después de que Guadamuz fue asesinado, 26 de febrero, a las 4:30 de la tarde, y sin realizar mayores pesquisas, el Juez Séptimo Local del Crimen, Tomás Cortez, en la sentencia número 23, declaró la caducidad del caso en que la víctima denunció las amenazas de muerte.
«ASUNTO AGOTADO» PARA EL ALCALDE
Una persona ligada a Dionisio Marenco dijo que para el Alcalde de Managua, el asesinato de Carlos Guadamuz, la supuesta amenaza y todas las especulaciones que podían tejerse a su alrededor, era un asunto agotado y que no se iba a referir más a él.