El Presidente Enrique Bolaños brindó una entrevista a La Prensa Gráfica, diario salvadoreño, en la que desmenuza el pacto entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega.

Bolaños se resiste a doblar su rey

Gabriel TrillosLA PRENSA GRÁFICA/ EL SALVADOR Le restan dos años en la silla presidencial de Nicaragua, pero el cargo, por el momento, no representa autoridad. Dos ex presidentes, Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, tienen el poder real. El mismo Bolaños lo reconoce. Le han puesto “una trampa de osos”, pero asevera que no terminará jugando […]

Gabriel TrillosLA PRENSA GRÁFICA/ EL SALVADOR

Le restan dos años en la silla presidencial de Nicaragua, pero el cargo, por el momento, no representa autoridad. Dos ex presidentes, Daniel Ortega y Arnoldo Alemán, tienen el poder real. El mismo Bolaños lo reconoce.

Le han puesto “una trampa de osos”, pero asevera que no terminará jugando desmoche al final de su mandato .

¿Cuál es su análisis de la alianza entre liberales y sandinistas?

Nosotros le llamamos pacto. Tradicionalmente no es lo mismo una alianza que un pacto. Es el producto de arreglos egoístas entre políticos, por intereses partidarios y personales. No son intereses de la nación. A eso le llamamos pacto.

¿Cómo nace ese arreglo?

Nace desde el año 2000, cuando era presidente el doctor Arnoldo Alemán. Él hizo un pacto con el sandinismo por el cual les cede magistrados de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo Supremo Electoral, de la Contraloría General, a cambio de que a él lo hagan diputado después de su Presidencia. Diputado sólo por ser ex Presidente.

Él gana esa diputación, y con esa diputación inmunidad. Ya venía preparando cubrirse las espaldas, debido a que ha metido la mano en los recursos que vinieron por el Mitch. Por eso se da ese pacto.

¿Desde entonces se da el renacimiento de poder del sandinismo?

Eso da fuerza al sandinismo, sí. Aunque claro, luego llegaron a las elecciones y el FSLN ganó por una amplia ventaja, aunque yo logré armar una coalición política de todos contra el sandinismo.

Pero en el inicio de su gobierno, usted también tuvo acercamientos con los sandinistas.

Eso fue en el primer año.

¿Y qué pasó? ¿qué los alejó?

Bueno, a la larga no somos compatibles. Por coyunturas y necesidades del momento nos juntamos transitoriamente, pero no podía ser una alianza perdurable. Y, efectivamente, no perduró. Especialmente porque a la hora de llegar a votar, para mantenerla, me faltaron votos. Me faltó un voto de una persona que se enfermó, que estaba grave.

¿Qué votación fue esa?

“Para elegir la junta directiva de la Asamblea. Existió un acuerdo, pero fue sólo de unir votos. Ahora lo que existe entre el liberalismo de Arnoldo Alemán con el partido sandinista es un pacto de repartición de cargos de poder e intereses personales.

Pero sus negociaciones con el sandinismo no terminan, porque ellos quisieron una repartición similar a la que usted dice.

No, no. Podíamos traer la misma idea, pero no tenía los votos. Entonces nos juntamos con el liberal, esperando tener una armonía y juntamos los votos para elegir una junta directiva, pero el PLC no cumplió nada, y vinieron las dificultades actuales entre el Gobierno y el liberalismo.

¿Y en qué momento renace la junta entre sandinistas y liberales?

Son los intereses personales del doctor Arnoldo Alemán con su cúpula pequeña, limitada, de liberales, que tienen intereses comunes. Gente que está comprometida con mal uso de fondos del Estado y se juntan para defenderse. Tirando, digo yo, sospecho, a que en las elecciones que vienen quieran lanzarse como candidatos nuevamente y ganar algunas diputaciones, y que les proteja la inmunidad por unos cinco años más.

¿Cree que esta posición de Alemán es lo que ha dividido a la derecha en Nicaragua?

Definitivamente. La ha dividido. La ha dividido.

Y más que dividido, diría yo, la ha debilitado frente al sandinismo.

Y debilitado, así es.

¿De qué forma podría rearmarse la derecha en Nicaragua?

Lo primero que necesitamos es que el PLC entre en razón. Que piense en intereses del pueblo, del país, y no en los intereses de un hombre. El día que ellos dejen ese egoísmo, la derecha… o Nicaragua casi entera va a beneficiarse.

Pero, ¿cuál es su partido?

El PLC.

¿Todavía es usted miembro del PLC, un partido que evidentemente no lo apoya?

Ellos se fueron a la oposición. Yo sigo firme en los mismos principios originales del PLC. Ellos los han abandonado.

Hay algo que no entiendo. ¿Cómo es posible que un ex Presidente condenado por corrupción tenga tal nivel de influencia y de facilidades en el manejo de un país?

La cúpula de esa facción que está en la Asamblea Nacional, en el poder, los magistrados en la Corte Suprema, en la Contraloría, en el Consejo Electoral, los diputados, esos son electos y escogidos por Arnoldo Alemán. Él dice: “Estos son los míos”, y después votan. Pero él señala con el dedo.

Pero, ¿cómo es que Alemán tiene el poder todavía?

Porque ellos estaban con él, comprometidos en lo que hicieron juntos desde el 99 para acá, y saben que si dejan de ser diputados pueden salir acusados. Entonces, ellos tienen que seguir comprando su inmunidad. Permanecen juntos para defenderse juntos.

¿Estos aliados de Alemán en el PLC ya estaban cuando usted empezó a señalar la corrupción?

Ya estaban.

Alemán, condenado, ha perdido derechos civiles, pero dirige un partido político. Eso no es lógico.

Ha perdido sus derechos civiles y no debería estar dirigiendo un partido, pero aquí, en el pacto que hicieron para repartirse las instituciones del Estado, arreglaron que le iban a dar ese premio.

Uno de los protagonistas de la alianza es Daniel Ortega. ¿Podríamos decir que en estos momentos el ex Presidente y líder sandinista es uno de los hombres de mayor poder en su país?

Así es.

¿Cree usted que Ortega, que maneja a su antojo la alianza, y su partido tienen ahora allanado el camino para una victoria en las elecciones presidenciales de noviembre de 2006?

Es una situación peligrosa.

¿Cree que habrá alguna reflexión de la derecha o dejarán el camino libre a los sandinistas?

Esa es muy buena pregunta para los diputados miembros de la derecha, o que así se llaman, pues. Yo no puedo responder por ellos.

Pero en su análisis político…

(Seis segundos de silencio y un suspiro…) Creo que tanto es el enamoramiento a un hombre que se olvidan de los intereses del pueblo. Los de Ortega a Ortega y los de Alemán a Alemán.

Y el sandinismo está aprovechando esta situación.

No son tontos.

¿Podemos decir que los sandinistas tienen bajo control al rey y a la reina en este tablero?

Pues sí. No son tontos.

¿Usted apoyaría una posible alianza de los precandidatos presidenciales Herty Lewites (ex alcalde capitalino sandinista y bloqueado por Daniel Ortega) y de Eduardo Montealegre (liberal, ex ministro y bloqueado por Arnoldo Alemán)?

Si llegan a una posición anotadora, claro que los apoyaría. Pero hay otros que pueden aparecer.

¿Usted tiene su candidato?

En este momento no. A un Presidente no le interesa ni beneficia tenerlo demasiado temprano, porque ya desde ahora es ese el ungido y eso quita efectividad al Presidente. Será más adelante.

O sea que lo tiene, pero no lo quiere decir todavía.

No se puede.

Mientras tanto, ¿cómo piensa gobernar?

No estoy jugando desmoche todavía. Y no voy a terminar así.

En este movimiento de actores, su Vicepresidente se ha convertido en oposición y ahora tiene el enemigo en su propia casa, ¿cómo ha reaccionado usted?

Le gustaría estar sentado aquí, pero a mí no me interesa lo que haga.

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