Roberto Pérez Solís
Unos mil millones de niños y niñas en el mundo, de los 2,200 millones existentes, están en riesgo de no crecer y desarrollarse de manera satisfactoria porque la pobreza, los conflictos bélicos y la pandemia del VIH/Sida están minando su futuro.
Dantescas y desgarradoras. Así son las cifras que revela el Estado Mundial de la Infancia 2005 que mañana será presentado por las autoridades del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), tanto en Nicaragua como en el extranjero.
Los daños que sufre la niñez, indica el informe, aumentan las probabilidades de que la próxima generación también se vea afectada por las mismas amenazas y los países no puedan alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio ni las metas de un mundo apropiado para los niños.
POBREZA
Los niños y niños agobiados por la pobreza no tienen acceso a una buena nutrición, ni al agua potable. Tampoco a los servicios básicos de atención en salud, educación, información y a una vivienda adecuada. Generalmente los niños carecen de uno o más servicios básicos.
Por la misma pobreza, la niñez no puede detener ni defenderse de numerosos actos de violaciones a sus derechos, a su seguridad personal y la dignidad.
Sobre los conflictos armados, el informe menciona que los niños si no fallecen pueden sufrir mutilaciones, quedar en la orfandad, ser víctimas de un secuestro y padecer de trastornos sicológicos.
“En ocasiones los niños y las niñas son sometidos por la fuerza al reclutamiento y la servidumbre, son víctimas de la violencia o la explotación sexual o se encuentran expuestos a restos de explosivos de guerra que matan y mutilan a miles todos los años”, dice parte del documento.
SIDA ATACA
La otra “bomba de tiempo” que permanece acechando constantemente a la niñez y se menciona en el informe, titulado en esta ocasión La infancia amenazada, es el VIH/Sida.
Se estima que hasta finales del 2003 unos 15 millones de niños en todo el mundo han quedado huérfanos, luego que sus progenitores sucumbieran ante esta enfermedad. Entre los países más afectados se encuentran los de África Subsahariana.
¿QUÉ HACER?
Aunque no se trata de una fórmula mágica Unicef recomienda a los países, en especial los que están en vías de desarrollo, reafirmar sus responsabilidades morales y jurídicas hacia la infancia y de esta manera volverse a comprometer con ella.
Hay que aplicar un enfoque de desarrollo social y económico que sea basado en los derechos humanos.
Los gobiernos deben adoptar políticas sociales responsables que incluyan de manera concreta a la infancia.
Los donantes y los gobiernos deben invertir fondos adicionales hacia la infancia.