Policías aceptan “prebendas” a cambio de información

Juan Ruiz Sierra yMirna Velásquez Sevilla Roman, Times, serif»> Policías aceptan “prebendas” a cambio de información Juan Ruiz Sierra yMirna Velásquez Sevilla Aceptar prebendas por parte de los periodistas a cambio de información, no es algo infrecuente entre algunos miembros de la Policía Nacional, según reconoció la comisionada Miriam Martha Torres, jefa de prensa de […]

Juan Ruiz Sierra yMirna Velásquez Sevilla

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Policías aceptan “prebendas” a cambio de información


Juan Ruiz Sierra y
Mirna Velásquez Sevilla




Aceptar prebendas por parte de los periodistas a cambio de información, no es algo infrecuente entre algunos miembros de la Policía Nacional, según reconoció la comisionada Miriam Martha Torres, jefa de prensa de esa institución.

Torres, quien había declarado en ocasiones anteriores desconocer dichas transacciones, admitió en una entrevista con la revista Magazine, que ciertos agentes aceptan beneficios económicos —tarjetas de teléfonos celulares, por ejemplo— por filtrar información a los medios. Magazine publicará el próximo domingo 13 de febrero un reportaje sobre el auge de la llamada “nota roja”, que afecta especialmente a los noticieros televisivos.

“Sabemos que existe (el intercambio de prebendas por información) y se trata de una forma de corrupción, de algo desleal”, declaró la comisionada. “Es un problema de actitud y de fidelidad por parte de algunos policías, no tiene nada que ver con un mayor o menor sueldo. La única manera de solucionar este problema es a través de la educación, organizando talleres de capacitación de los agentes”.

De acuerdo con Torres, este tipo de periodismo dificulta el funcionamiento de la Policía en dos sentidos. En primer lugar, la escucha constante de la radio interna del cuerpo de seguridad por parte de los periodistas, a través del escáner, hace que el sistema de radio no sea “nada confiable”, por lo que “en muchos casos se recurre al teléfono celular, que es más caro, para evitar que los medios accedan a la información al mismo tiempo que nosotros”. Aún así, la comisionada reconoció que por motivos de presupuesto no pueden cambiar el sistema de comunicaciones, pero sí que éste sea “lo menos abierto posible”. Parte de la solución pasaría, dijo, por cambiar más frecuentemente los códigos.

En segundo lugar, el hecho de que en ocasiones los reporteros televisivos lleguen al lugar del suceso antes que los mismos policías, provoca que “obstaculicen el trabajo de la Policía. Están los medios invadiendo el lugar del hecho, en competencia entre ellos para ver quién hace la mejor toma, quién consigue declaraciones primero. Estos medios violan el Código Procesal Penal y el Código de la Niñez al filmar el rostro de los imputados, al condenarlos públicamente sin juicio previo y al tomar declaraciones de menores que han sido testigos de algún crimen”.

“Vamos a ordenarnos sin entrar en choque con el medio”, concluyó. “Es nuestra responsabilidad custodiar al detenido, no podemos permitir que haya medios de comunicación que se acerquen al detenido. No es que ahora lo permitamos, sino que, simplemente, ocurre”.

CONSECUENCIAS A LA SALUD MENTAL

Un estudio presentado por la psiquiatra Gioconda Cajina sobre las consecuencias en la salud mental, provocadas por el contenido violento en los canales de televisión, revela que los televidentes están expuestos a los síndromes denominados “televisitis” (neurosis) y “televiosis” (psicosis).

Estos dos términos fueron descritos por médicos de la Sociedad Psicoanalítica Argentina y definidos como síntomas de ansiedad e impulsividad, que provocan incapacidad en el individuo para insertarse en la sociedad como ser productivo, debido a un trastorno de la personalidad.

Cajina dio a conocer el estudio durante su participación en el foro-debate denominado La incidencia de la nota roja en la conducta de la población, organizado por el Colegio de Periodistas de Nicaragua, el viernes pasado.

“Los síntomas (de la televisiosis) son de inmadurez psicológica, persistencia de la envidia, de los celos infantiles, del narcisismo infantil, conversión de lo siniestro en maravilloso y simbiosis patológica (necesidad de protección)”, sostiene el estudio.

La psiquiatra plantea que ocurre una identificación del televidente con personajes que le producen miedo, y denomina como “proyección masiva” el hecho de pensar que “todos son vagos, malos o corruptos”.

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