Administre como un empresario

Lauren Keller Johnson La actitud empresarial es una idea mal entendida en los negocios, dice Bill Sahlman, profesor de la Escuela de Administración de Empresas de la Universidad de Harvard. “No se trata de un conjunto de rasgos temperamentales, o de una función económica”. En cambio, señala, es una forma de administrar que puede añadir […]

Lauren Keller Johnson

La actitud empresarial es una idea mal entendida en los negocios, dice Bill Sahlman, profesor de la Escuela de Administración de Empresas de la Universidad de Harvard. “No se trata de un conjunto de rasgos temperamentales, o de una función económica”. En cambio, señala, es una forma de administrar que puede añadir un enorme valor a organizaciones sin importar su tamaño, alcance o antigüedad.

Los gerentes con actitud empresarial “buscan oportunidades más allá de los tangibles recursos controlados por sus organizaciones”, dice Sahlman. “Y se sienten impulsados a identificar nuevas ocasiones, no a proteger las que su empresa ya posee”.

Una serie de hábitos y principios pueden ayudar a los líderes a pensar de manera empresarial.

1. COMIENCE DESDE ARRIBA

“La administración con atributos empresariales debe registrarse al tope de una organización”, señala Sahlman. “Y debe impregnar la cultura de la empresa y sus sistemas”. Por ejemplo, dice, los líderes deben asegurarse que personas que aprovechan una nueva oportunidad, pero fracasan, no sufran la muerte política. La falla debe ser diagnosticada y la persona recibir una segunda oportunidad.

Las compensaciones y los presupuestos deben reforzar la idea empresarial. Los líderes necesitan recompensar a personas en base al valor que crean y a cómo explotan oportunidades mientras minimizan los recursos requeridos.

2. HAGA JUEGOS DE ESTRATEGIA BÉLICA

Sahlman dice que los líderes que practican administración empresarial deben formularse esta pregunta de manera regular: “Si nuestra compañía recién comenzase ¿cómo la atacaríamos?”

Esos ejecutivos cultivan una paranoia saludable. En lugar de concentrarse en un desempeño reciente, esos líderes se preguntan de manera constante: “¿Por qué perdimos esa oportunidad?” Los líderes con una modalidad empresarial saben que las amenazas pueden venir de cualquier dirección. Firmas muy exitosas pueden comenzar a experimentar problemas tratando de proteger lo que poseen en lugar de desarrollar una nueva orientación aprovechando circunstancias.

3. RESISTA LA TRAMPA DE LOS COSTOS EXCESIVOS

Sahlman advierte que demasiados ejecutivos sienten gran aversión a aceptar el triste hecho de que previas inversiones no lograrán ganancias sin importar el tiempo que aguarden. Por ejemplo, compañías que intentan proteger sus fábricas, inclusive después que el modelo de negocios en que se basan ha pasado de moda, caen en la trampa de los costos excesivos.

Reemplazar un viejo modelo empresarial con uno nuevo requiere coraje, pues destruye sectores protegidos construidos en torno a estructuras y prácticas en que se confiaba.

4. NO SE PREOCUPE POR LA ESCALA O EL USO DE CIErTOS SECTORES EN OTRAS PARTES

“Muchos gerentes dicen que si una nueva oportunidad no puede ser un negocio garantizado de dos mil millones de dólares, no están interesados”, señala Sahlman. Esa actitud puede convertirse en un gran obstáculo si no se la confronta. El temor a que nuevos negocios afecten esfuerzos establecidos constituye otro peligro.

Sahlman ofrece el ejemplo de la cadena de librerías Barnes & Noble y su escasamente exitoso ingreso en las ventas online.

5. PROTEJA LA ACTITUD EMPRESARIAL EN EMPRESAS ADQUIRIDAS

Algunas compañías usan adquisiciones para obtener la destreza, los recursos y el talento empresarial que necesitan para mantener la competitividad. Ése es un enfoque válido, pero también presenta algunos peligros, dice Sahlman. Específicamente, los líderes de la firma que se ha adquirido deben proteger el espíritu empresarial encarnado en la empresa comprada y resistir cualquier apremio para relegar el nuevo grupo a “bolsones empresariales” en la compañía.

De acuerdo a Sahlman, “hay que diseminar el espíritu empresarial y acelerarlo a través de la firma”. ¿Cómo? “Haga que los gerentes de la compañía compartan sus mejores prácticas y las lecciones que aprendieron”.

Al mismo tiempo, es necesario demostrar “la importancia de buscar de manera constante formas de mejorar”.

Economía

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