Dr. Alfonso Dávila Barbosa*
Me sumo a las opiniones de censura a los programas televisivos que presentan hechos injuriosos, dolosos, y ofensivos a la moral. Se está rindiendo culto al morbo y esto es muy peligroso para los niños, adolescentes y también para los adultos. A la vez se burlan, los directores y periodistas ejecutores de los programas aludidos, de la leyes y limpias reglas de la ética.
Es visible —y con pena lo expongo— una anormalidad de la conducta de los que se deleitan con el tormento, la angustia y la zozobra de las víctimas agredidas y ofendidas que se presentan sin reparo alguno en la televisión. La psicología claramente define a los morbosos como víctimas de un estado anormal y enfermizo.
El morboso se regocija con el sufrimiento de los otros y le resulta apetitoso cuando las víctimas agredidas por arma blanca derraman su sangre, agonizando. En estos momentos deben tomar cartas en el asunto: el Ministerio de Gobernación, Mifamilia, la Policía, los responsables de la protección de los Derechos Humanos y el Procurador a cargo del Código de la Niñez y la Adolescencia. No olvidemos que la ley es dura ¡pero es la ley!
* Abogado