Restauran gruta de San Jerónimo

Roberto Sánchez Ramírezespecial para la [email protected] ACADEMIA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE NICARAGUA Poco se sabe que San Jerónimo es el Patrono de todos los que en el mundo se dedican a hacer entender y amar las Sagradas Escrituras. También se confunde el título de “Doctor” creyendo que fue algún médico, cuando en realidad es […]

Roberto Sánchez Ramírezespecial para la [email protected]

ACADEMIA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE NICARAGUA

Poco se sabe que San Jerónimo es el Patrono de todos los que en el mundo se dedican a hacer entender y amar las Sagradas Escrituras. También se confunde el título de “Doctor” creyendo que fue algún médico, cuando en realidad es un reconocimiento que la Iglesia Católica le dio por su traducción de la Biblia, conocida como Vulgata.

En fin, cuando penetramos en la vida de este santo, nacido en Dalmacia, Yugoslavia, el año 342, encontramos que contrario a las expresiones que se encuentran el día de su festividad, el 30 de septiembre en Masaya, San Jerónimo se retiró al desierto para hacer penitencia por sus pecados.

Fue San Jerónimo un sabio que llegó a ser secretario del Papa San Dámaso que le encomendó la traducción de la Biblia. Sin embargo intrigaron en su contra, ya que señalaba en forma enérgica los vicios de las altas clases sociales de Roma, hasta que cansado de las calumnias, se marchó a Belén, donde vivió en una gruta, en extrema pobreza y austeridad, hasta morir el año 420.

EL PATRÓN SAN JERÓNIMO

Es difícil establecer desde cuándo San Jerónimo es el Patrón de Masaya. Igual hacen celebraciones en otros lugares, como Masatepe y Bluefields. Para mediados del siglo XVII ya había un templo dedicado a su culto, edificio que fue destruido por las tropas filibusteras de William Walker en 1856.

Para el año 1928, se encargó al Maestro Rocha, conocido constructor, originario de Granada, la construcción del actual templo, por iniciativa del padre Francisco Robleto, párroco de la Iglesia de La Asunción. También participó el Maestro Jorge Navas. Según estudios recientes, se estableció que los arranques del edificio tienen dos metros y medio de profundidad a nivel de la calle.

La parte inicial de las paredes tienen un metro de espesor, construidos con piedra quemada volcánica mezclada con cemento. Los arcos fueron formados con rieles como los que tenía el ferrocarril, doblados y unidos con platinas, remate de ladrillos de barro. El proceso de construcción duró hasta 1951.

Son parte de la historia de este templo, además del padre Robleto, Monseñor Juan Bautista Matamoros, el padre Ramón Rodolfo Hernández Alegría, una destacada colaboradora de la obra fue la señorita Lolita Vergara. Como un hecho especial, el templo fue declarado por el Decreto 1142, “Ley de Protección al Patrimonio Cultural de la Nación”, publicado en La Gaceta, No. 282 del 2 de diciembre de 1982.

IMAGEN Y TEMPLO DAÑADOS

Según el relato de Monseñor Estanislao García Calero, actual párroco de San Jerónimo, a inicios de los años ochenta, por pura casualidad se observó la presencia de comejenes en la imagen, hecha de varias piezas de madera. Se encontró que el interior estaba completamente hueco, por lo que en 1983 se hizo una restauración, rellenando con yeso. Debido a que la imagen quedó muy frágil hay planes de adquirir otra para las procesiones y la actual tenerla en un lugar especial.

Durante los meses de junio y julio Masaya sufrió el bombardeo aéreo de la aviación somocista. Una bomba gigantesca cayó cerca del templo y destruyó gran cantidad de casas, la iglesia tuvo daños estructurales, sin embargo fueron los terremotos del 6 y 7 de julio del año 2000 que obligaron a cerrar el templo.

Con la finalidad de restaurar el templo se constituyó un comité, el que cuenta con personería jurídica, cuyos estatutos fueron publicados en La Gaceta No. 206 del 22 de octubre del 2004. Entre los miembros del comité están: Ángeles Bermúdez Pérez, Mirna Sánchez de Solís, María Antonia de Caldera, Vilma Ortega de Báez, Zayda Pinell de Sánchez, María Elena Correa de Porta, Margarita Fernández Ortega, Gloria Pérez, ingeniero José Evenor Ruiz Navarro, arquitecto Alejandro Bermúdez, señor David Manzano, especial mención a la señora María Elena Porta Correa. El delegado del Cardenal Obando y Bravo es el padre César Alberto Castillo.

Desde los terremotos se han realizado diferentes estudios. El geológico hecho por el ingeniero Mauricio Darce Rivera, como aporte de la familia Darce García. Estudio arquitectónico por la Escuela-Taller de la Estación-Masaya que funciona con ayuda del gobierno español, bajo la responsabilidad de la arquitecta Amanda Gutiérrez Bonilla. Estudio estructural por el ingeniero Humberto Kuan Sauwing, también un aporte familiar. Se han hecho reparaciones menores a cargo del arquitecto Milton Putoy.

Las obras de reconstrucción comprenden el enladrillado, reforzamiento desglosado en etapas (lo más caro presupuestado en US$246,956.21). Impermeabilización, sistema eléctrico interior y exterior, pintura acrílica y aceite brillante en el interior y exterior, verjas para cerrar el contorno exterior de la iglesia, en total US$394,263.88.

Hasta ahora el aporte de la localidad ha sido limitado. El Gobierno dio en el año 2001, la cantidad de C$250,000.00. El comité ha enviado más de un centenar de cartas a empresas, sin tener mayor respuesta. De los miles que van a la procesión del 30 de septiembre, más los que llegan a la octava, no hay mayor aporte, nada comparable con lo que se gasta en licor y pólvora.

La presencia del Gobierno se ha limitado a dar la autorización para que se proceda a la restauración, autorizado por la arquitecta Flor de María Rivera, directora de Patrimonio Cultural del INC. El 27 de octubre del 2003 se firmó el acuerdo para la realización de las obras.

INICIARÁ RESTAURACIÓN

En febrero del 2004, el Instituto Nicaragüense de Turismo, por medio de la Resolución No. 029-306 – Intur – 2004 autorizó que el proyecto fuera incluido entre los beneficiarios de los Certificados de Crédito Fiscal (CCF), para todas aquellas personas que decidieran participar en el financiamiento de la Iglesia de San Jerónimo.

Conforme esa disposición, si una persona natural o jurídica, está pagando impuestos sobre la renta por sus ingresos personales o por la utilidad de las empresas, puede aplicarse hasta el 70 por ciento de ese impuesto a la inversión de la restauración de la Iglesia de San Jerónimo a través de los CCF.

Después de muchos intentos y gestiones por lograr que las empresas se decidieran a pagar sus impuestos por este medio, la Empresa Financiera Nicaragüense de Desarrollo S.A. (Findesa) aceptó dar su apoyo, se entregará en dos partidas de doscientos mil dólares cada una, la primera en el período 2005-2006 y la segunda para 2006-2007, ya fueron entregados los primeros cien mil dólares. Así que es una realidad la restauración de la Iglesia de San Jerónimo que quiere decir: “El que tiene un nombre sagrado”.

EL PADRE TANO

Le pusieron el nombre de Estanislao pero ha sido conocido como “Tano”. Nació en Masatepe el 13 de noviembre de 1918 o sea que tiene 87 años, una edad más para el reposo y no estar como párroco a cargo del proceso de restauración del templo de San Jerónimo, en Masaya.

Uno de los mayores recuerdos de mi infancia en Masatepe fue la primera misa que celebró el padre “Tano”. No se me olvida aquel bullicio en la casa de amplios corredores del hogar formado por don Francisco García Ñurinda y doña María Salomé Calero, frente a la Iglesia de Veracruz.

Era la década de 1940, llegaba a comprar pan donde doña Ángela Mercado, en la esquina opuesta o jugar cuepas de cera y chonetes, en el atrio de la iglesia. Nos llamaba la atención ver a don Francisco, sus rasgos indígenas, siempre con una camisa de manta blanca sin cuello y mangas tres cuartas. Era respetado por ser un hombre de campo, honrado y trabajador, quien había procreado con doña María Salomé a Lino, Leoncio, Estanislao, Francisco Javier y José Tomás.

DE SASTRE A CURA

“Tano” entró a temprana edad a aprender el oficio de sastre donde don Antonio Solís Rodríguez, a la vez que ayudaba en los mandados de la casa y era acólito del padre Hermenegildo Mormeneo y luego del padre Juan Bautista Matamoros. Fue así que conoció al Arzobispo José Antonio Lezcano y Ortega, a quien comunicó su deseo de ser sacerdote.

El 17 de mayo de 1937, “Tano” ingresó al Seminario Conciliar San Ramón de León, era su rector Monseñor José Apolonio Andara. Durante diez años estuvo en León. Fue ordenado sacerdote el 18 de agosto de 1946, en la Catedral de Managua por Monseñor Vicente Alejandro González y Robleto.

El 25 de agosto de 1946 fue un día especial en Masatepe, por vez primera el pueblo tenía un sacerdote, el padre Estanislao García Calero. Estuvo tres meses como capellán del Hospital San Antonio de Masaya y luego trasladado en 1947 a Matagalpa donde estaba como Obispo, Monseñor Octavio José Calderón y Padilla.

EL CURA DE LA MONTAÑA

Durante varios años el padre “Tano”, recorrió gran parte de las montañas del Norte, cuando no habían caminos y las visitas pastorales eran a caballo. Bijao, Yaosca, Pantasma, Yasica, fueron algunas de las muchas comarcas que visitó el sacerdote. Las capillas de San Antonio en Samulalí, La Tronca, Guasaca, San José de Wilique, Cuá, La Rica, Wamblán, Pancasán, supieron de su paso.

El padre “Tano” impulsó la Acción Católica Rural. Desde 1947 hasta 1958, además de la obra evangelizadora se dedicó a la labor docente como director y profesor del colegio San Luis de Matagalpa. Luego durante un tiempo fue capellán del Instituto Pedagógico de Diriamba, después párroco de San Marcos, donde fundó el Instituto Juan XXIII.

El 13 de junio de 1963 es nombrado Párroco Pontificio por Pablo VI, con la propia firma del Papa. Asumió la parroquia de San José, en Managua, desde el 23 de marzo de 1963 hasta 1972. Capellán Nacional de los Scouts en 1965. Luego estuvo en San Judas y el 18 de febrero de 1978 fue nombrado párroco de San Jerónimo.

Un reconocimiento a su labor sacerdotal la recibió el 23 de noviembre de 1973 de parte del cardenal Miguel Obando y Bravo, al ser nombrado Canónigo Doctoral, actualmente tiene los títulos de canónigo de las catedrales de León y Managua.

Aunque la forma correcta de llamarle es Monseñor, aún es conocido como el padre “Tano”. Un viejo álbum, con fotografías que datan desde el año 1949, muestran al sacerdote navegando en los entonces caudalosos ríos del Norte. La edad no le ha quitado la coherencia mental, ni la decisión de restaurar el templo donde ha estado por 27 años.

Ni las tremendas bombas que cayeron junto al templo en junio y julio de 1979, ni los terremotos de julio del año 2000, han hecho flaquear la naturaleza y el espíritu de quien fue forjado por don Francisco y doña María Salomé, en una escuela de humildad y honradez.

San Jerónimo estuvo en el desierto haciendo penitencia por sus pecados, murió en una gruta de Belén. Tradujo la Biblia. Es el santo patrono de Masaya. Templo dañado por bombas y terremotos. Pronto se iniciará la restauración. La historia del padre “Tano”, un aprendiz de sastre que se convirtió en sacerdote

MISA EL 30 DE ENERO

El domingo 30 de enero, a las 10:00 de la mañana, en el atrio de la Iglesia de San Jerónimo, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis, Monseñor Jorge Solórzano, oficiará una misa en acción de gracias al poderse iniciar la restauración del templo. Está invitada toda la feligresía de Masaya.

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