Mario Sandoval Aranda
Para analistas políticos la crisis nacional que estamos viviendo en todos los aspectos la ha creado y mantenido el mismo presidente Bolaños. Otros coinciden que fue un paso imprudente haber perdido el apoyo del PLC, que controla varios poderes, y que contra viento y marea lo nominó candidato con la oposición de importantes sectores y líderes que ponían en duda su liberalismo, firmando el libro rojo días antes de su proclamación en fórmula con el liberalazo doctor José Rizo, contando con el densísimo respaldo del máximo líder doctor Arnoldo Alemán.
El Presidente formó un gabinete híbrido, con mínima participación liberal, transformando al PLC de triunfador en perdedor, instaurando un partido opositor. Como consecuencia nacieron los enfrentamientos. Por falta de tacto y prudencia se adelantó a los hechos y sin medir las consecuencias del costo político que iba a pagar la emprendió en contra del PLC, tratando de dividirlo y destruirlo con el apoyo de algunos disidentes, lo cual no logró por la lealtad de sus miembros que declinaron tentadores halagos. Don Enrique que es tan dicharachero se olvidó de doña prudencia que murió de vieja. La prudencia es un don proverbial al que recurren los estadistas.
Ante la grave situación que enfrenta, ha pedido apoyo a países y organismos internacionales, creando en el pueblo un sentimiento de amor patrio admirable en defensa de nuestra soberanía. El liberalismo en el siglo XIX y XX fue sacrificado con intervenciones y ocupaciones, dejando una secuela de dolor que nadie quiere que vuelva. Ante esta situación si se llega a realizar alguna intervención encubierta, el PLC y el FSLN, por principio también celosos defensores de nuestra soberanía, puesto que ambos partidos nacieron en las mismas esencias del pueblo, no estarían indiferentes como consideran muchos ciudadanos que fuerzas extrañas intervengan en nuestra política interna, violando los principios del derecho público internacional, reconocido por todos los Estados, como son: la no intervención extranjera y el respeto a la autodeterminación de los pueblos, conquistas políticas que han costado miles de muertos defendiendo su soberanía.
Una intervención o injerencia en nuestra nación sea como fuere, vista desde un prisma imparcial, podría tener fatales consecuencias. Conforme nuestra Constitución Política somos soberanos, libres e independientes. Recordemos que uno de los fundamentos de la creación de nuestro Ejército es la defensa de nuestra soberanía ante intervenciones y agresiones extranjeras, y también la Policía Nacional para mantener el orden público. Pueblo, Ejército y Policía es la trilogía que forman el anillo de acero defensor de la soberanía de nuestra amada Nicaragua, que antes fue mancillada y hollada. Ahora lo tiempos han cambiado.
Sólo dos presidentes en nuestra historia republicana han pedido la intervención extranjera, don Adolfo Díaz y ahora don Enrique Bolaños, a quien en lo personal aprecio y estimo, pidiendo apoyo a organismos internacionales, por lo cual me permito invitarle que reflexione evitando por el bien patrio y de su amada Nicaragua, la humillación de nuestra nacionalidad.
El autor es escritor e ideólogo del partido liberal.