Marlon José Navarrete Espinoza
Después de vacaciones de Navidad y Año Nuevo empezamos con las tristes noticias del maremoto en Asia donde miles han muerto y han quedado sin hogar. Pero en Nicaragua se ha desatado prematuramente la carrera de las nominaciones presidenciales de todos los que deliran con manejar el poder y las arcas del Estado.
Sería muy sano que esas personas se abstengan de estas luchas que reflejan su codicia y su ambición, mas no su interés por el pueblo, porque sencillamente no es el momento ni las condiciones del país lo aceptan.
Esto es un reflejo de la decadencia de valores de nuestros políticos así como también refleja su insensibilidad e insensatez al sumergir a Nicaragua en un mayor caos político.
Los políticos tienen todo el derecho de aspirar a la Presidencia, pero no a promover más división en la sociedad de la que dicen defender sus intereses y por la cual desean ser favorecidos con el voto popular. Se les olvida que el pueblo ya no les cree ni se traga sus promesas vacías.