María José Zamora*
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Año Nuevo y viejos problemas
María José Zamora*
Los diputados de la Asamblea Nacional se han encargado de que el Año Nuevo 2005 no se vislumbre ni feliz ni próspero para la gran mayoría de los nicaragüenses. Obviamente para los participantes del pacto FSLN-PLC la buena vida continúa, ninguno está dispuesto a ponerse del lado del pueblo porque con ello se terminaría la bonanza económica de la cual disfrutan. Por el contrario, con la ratificación de las reformas constitucionales estarían solidificando la dictadura libero-sandinista, asegurándose así puestos vitalicios y poniéndole una pesada lápida a la efímera democracia del país.
Por las declaraciones burlescas, amenazantes y prepotentes que han hecho tanto diputados sandinistas como liberales, deduzco que están decididos a seguir manoseando la Constitución a espaldas de los ciudadanos y a reformarla a su gusto y antojo como si tal fuera una receta de cocina. Parece que a estos señores se les olvida que son pagados por el pueblo y es a éste a quien tienen que consultar y rendir cuentas, no a Daniel Ortega y a Arnoldo Alemán. Se están arrogando derechos que no les da la Constitución Política de la República y campantemente pretenden poner en riesgo el futuro económico y la estabilidad social y política del país. A este grupo de personajes que por conciencia parecen tener una fría moneda, no les importa que este país que subsiste en gran parte, gracias a la cooperación externa, caiga en la clasificación de caótico y sea eliminado de la lista de países beneficiados. Que suceda lo anterior sería catastrófico, pero si esta cooperación es para engrosar más los bolsillos de los corruptos, considero imperativo su suspensión.
La ciudadanía se queja de falta de empleo, de la carestía de la canasta básica, de los bajos salarios, etc. y abren sus oídos a la demagogia del pacto libero-sandinista que sistemáticamente responsabiliza al Ejecutivo de estos problemas, sin darse cuenta de que los mayores responsables de esta situación crítica e incierta son los pactistas atrincherados en las otras instituciones del Estado. Para Daniel Ortega y Arnoldo Alemán la ignorancia y la pobreza son sus mejores aliadas y es por eso que van a seguir con su proyecto de instaurar una dictadura que sea copia fiel del Gobierno castrista que el comandante Daniel Ortega tanto admira y sueña con reproducir, aquí en Nicaragua, en lo que él considera el patio de su casa.
Todo nicaragüense que pretenda tener una vida más digna, segura y próspera en su país tiene que unirse a las demostraciones cívicas que diversos grupos estarán organizando en los próximos días y meses, para expresar su desacuerdo ante las arbitrariedades y abusos del pacto libero-sandinista y demandar que se respete el derecho que tiene Nicaragua de ser una República.
* La autora es sicóloga