Beatriz Céspedes LargaespadaCORRESPONSAL/RÍO SAN JUAN
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Contrabando en San Carlos
Beatriz Céspedes Largaespada
CORRESPONSAL/RÍO SAN JUAN
La ocupación de 54 cajas de baterías de uso doméstico llevó a la Policía de San Carlos a detectar un continuo contrabando de mercadería procedente de Costa Rica, en el que se involucra directamente al delegado departamental de Aduanas en Río San Juan.
Según las investigaciones policiales, la mercadería llegó al país el 2 de enero, a través de un bote de transporte colectivo que realiza la ruta San Carlos-Los Chiles de Costa Rica y viceversa, siendo recepcionada por el delegado de Aduanas, Miguel McRea Quiroz, sin que las cajas fueran valoradas para el pago de impuestos correspondientes.
La comerciante Martha Ligia Cervantes Cama, nicaragüense con residencia en San Carlos, de Costa Rica, ingresó al país la mañana del día cuatro, en compañía de la costarricense Jamileth Mena González.
En horas del mediodía Cervantes Cama retiró de aduana 30 de las cajas y las trasladó a la terminal de buses de San Carlos para vendérselas a la comerciante Jenny Cañizales y ya había enviado a Antonio Roblero, de nacionalidad costarricense, a la Empresa Portuaria a manifestar las otras 24 cajas de baterías para ser embarcadas hacia Granada, donde las recibiría Efraín Cervantes.
ELABORAN PÓLIZA
Las autoridades policiales que resguardan la terminal de buses solicitaron a Cervantes Cama la póliza de importación y al no tenerla, la comerciante envió a Antonio Roblero a pagar la póliza a la Aduana, ya que dijo había dejado su cartera en la oficina del delegado de Aduanas y que de ahí tomara el dinero para pagar.
CON FIRMA Y TODO
Horas más tarde le hicieron llegar a Cervantes hasta las instalaciones policiales una póliza de ingreso elaborada y firmada a las 4:30 p.m. por el delegado departamental de Aduanas, por 30 cajas de baterías y para entonces las autoridades habían ocupado ya las 54 cajas.
La comisionada Concepción Torres, jefa del Área Preventiva de la Policía de Río San Juan, informó que durante la investigación del caso también se comprobó que el 22 de diciembre del 2004 la misma comerciante introdujo al país 10 cajas de atún, que vendió al comerciante sancarleño Gerardo José Paniagua Espinoza, por seis mil córdobas y de las cuales no existe póliza de entrada en la delegación aduanera.
Además, al verificar el cumplimiento de los trámites para la introducción de los productos comestibles se estableció que esa mercadería no pasó por la oficina de cuarentena en San Carlos.
Miguel McRea Quiroz, delegado de Aduanas en Río San Juan, manifestó a LA PRENSA que está a la espera del informe policial para brindar su versión, pero que “todo se trata de un malentendido, ya que en estas oficinas se encuentra la póliza por las 30 cajas de baterías”.