La mujer y el corazón

Las enfermedades del corazón: la principal causa de muerte entre las mujeres Los ataques cardíacos y accidentes cerebro vasculares cobran, entre las mujeres, dos veces más vidas que todos los cánceres femeninos juntos. De los 16.5 millones de personas que fallecen cada año de cardiopatías y derrames cerebrales, 8.6 millones son mujeres. “La mayoría de […]

  • Las enfermedades del corazón:
    la principal causa de muerte entre las mujeres

Los ataques cardíacos y accidentes cerebro vasculares cobran, entre las mujeres, dos veces más vidas que todos los cánceres femeninos juntos. De los 16.5 millones de personas que fallecen cada año de cardiopatías y derrames cerebrales, 8.6 millones son mujeres.

“La mayoría de las mujeres temen el cáncer, sobre todo el de mama, pero no ponen el mismo cuidado en protegerse contra las cardiopatías, que son sumamente fáciles de prevenir”, dice la doctora Catherine Le Galès-Camus, Subdirectora General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), responsable del grupo orgánico Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental.

Las enfermedades del corazón y los derrames cerebrales se han transformado, en los últimos años, en verdaderas endemias a nivel nacional y han desplazado, en las estadísticas oficiales del Ministerio de Salud a las enfermedades tradicionales como las principales causales de enfermedad y de muerte en general.

Antes de la menopausia la mayor frecuencia de afectación se observa entre los hombres, pero después de ella la frecuencia entre los sexos es similar, motivo suficiente para que las mujeres incrementen el cuidado de su salud cardiovascular.

Más letal que el cáncer

Según estadísticas de Estados Unidos, una de cada dos mujeres morirá por enfermedad coronaria o por derrame cerebral comparado con una mujer de cada 25 que morirá de cáncer de mama.

De acuerdo con datos estadísticos de mortalidad para América Latina, las mujeres mayores de 50 años fallecen, en primer lugar, por consecuencia de alguna enfermedad cardiovascular, en segundo lugar por neoplasias malignas (cáncer o tumores) y en tercer lugar por diabetes o afecciones respiratorias.

Riesgos que no podemos controlar

Edad: El factor de riesgo inmodificable más obvio es que todos estamos envejeciendo. La cantidad de muertes como consecuencia de enfermedades cardiovasculares en mujeres aumenta aproximadamente cinco veces después de los 65 años.

Menopausia: La aparición de la menopausia, ya sea en forma natural o quirúrgica (debido a una histerectomía o a la extracción de los ovarios), cuadruplica el riesgo de padecer una arteriopatía coronaria en comparación con las mujeres de la misma edad que aún menstrúan.

Historia familiar: Lamentablemente no tenemos control sobre nuestros genes. Una historia familiar de cardiopatías en parientes jóvenes de primer grado es algo que debemos atender.

Riesgos que

podemos controlar

Hipertensión arterial. La presión arterial aumenta con la edad y la hipertensión es mucho más frecuente en las personas con sobrepeso.

Fumar: Una mujer que fuma es dos veces más propensa a tener un infarto que una mujer que no fuma y es más propensa a morir si sufre un ataque al corazón. Las mujeres jóvenes que combinan el hábito de fumar con las pastillas anticonceptivas también aumentan el riesgo significativamente.

Dislipidemia: Aumento en los niveles del colesterol y triglicéridos. El colesterol aumenta con la edad.

Diabetes mellitus: Son los niveles altos de azúcar en la sangre. Generalmente es un acompañante del desarrollo de las enfermedades de las coronarias y arterias en general.

Obesidad: El sobrepeso genera una mayor demanda de trabajo al corazón, hay mayor tendencia a la presión alta y a diabetes.

Sedentarismo: La falta de actividad física genera problemas de obesidad, baja el colesterol bueno y sube el colesterol malo.

Los esfuerzos de la medicina están dirigidos a la prevención de los problemas de salud. Se ha logrado gran experiencia en el campo de la oncología (cánceres) con el desarrollo de técnicas de detección temprana de cánceres frecuentes en la mujer. En el quehacer cardiológico en la última década se ha logrado el desarrollo de técnicas que permiten detectar precozmente y calcular las probabilidades de desarrollar un evento cardíaco en función del tiempo. La enfermedad coronaria se manifiesta en edad mayor de los 40 años, pero el desarrollo de ella se inicia desde edades tempranas, dependiendo de los hábitos alimentarios, falta de ejercicios cardiovasculares ( caminar, aeróbicos, natación, etc.), y el consumo de sustancias tóxicas como el tabaco y alcohol. Para lograr salud cardiovascular en la tercera edad es necesario asumir desde edades tempranas los hábitos y costumbres que han demostrado ser beneficiosos.

*La autora es cardióloga del Hospital Metropolitano Vivian Pellas.  

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