Durante el congreso de la Diáspora Nicaragüense, en junio del 2004, los migrantes discutieron en Miami la importancia de las remesas familiares para Nicaragua.

Las remesas salvaron cenas de fin de año

Edda SánchezCorresponsal/ Miami Como suele suceder en muchas comunidades hispanas, las remesas familiares son sumamente vitales para que las familias en Latinoamérica puedan celebrar la Noche Buena. Por ejemplo, con mucho regocijo los nicaragüenses en Estados Unidos mandan anualmente las remesas a sus seres queridos, de los que nunca se han olvidado. Este acto los […]

Edda SánchezCorresponsal/ Miami

Como suele suceder en muchas comunidades hispanas, las remesas familiares son sumamente vitales para que las familias en Latinoamérica puedan celebrar la Noche Buena.

Por ejemplo, con mucho regocijo los nicaragüenses en Estados Unidos mandan anualmente las remesas a sus seres queridos, de los que nunca se han olvidado.

Este acto los llena de felicidad al poder mandar los medios necesarios, para que sus familiares puedan celebrar la Navidad en sus hogares.

Las remesas llenan de alegría a tantos familiares que carecen de muchas cosas en un país tan necesitado como Nicaragua, donde inconcebiblemente casi la mitad de la población vive con menos de un dólar al día, bajo una tasa de desempleo sumamente alta.

En realidad, muchos se preguntan ¿cómo celebrar una Navidad sin hambruna bajo esa circunstancia, si no fuese por el constante apoyo económico que proviene de los familiares en EE.UU.?

La verdad es que muchos hispanos en Estados Unidos trabajan arduamente, día a día, sin importarles el sacrificio de desempeñarse en cualquier oficio con el fin de ayudarles a sus familias que han dejado atrás, especialmente en tiempos de Navidad y Año Nuevo.

Por ejemplo, la señora Olivia Valladares, de origen chinandegano, lleva 15 años viviendo en Estados Unidos.

Ella habló de sus principios en este país y sobre la situación de haber dejado a sus familiares en Nicaragua.

“Desde que llegué aquí he trabajado en diferentes lugares, y usted sabe que cuando uno llega a este país sin nada es muy difícil comenzar, pero los que tenemos los deseos de salir adelante luchamos mucho por nuestros familiares que hemos dejado atrás. Mi felicidad es poderle mandar a mi mamá más dinerito para el Año Nuevo”, explicó la señora Valladares.

Al igual que la señora Valladares, hay muchos hispanos en Estados Unidos que utilizan los servicios de agencias de envíos, las cuales proveen los medios necesarios para que ellos puedan mandar dinero y encomiendas a sus familiares en Latinoamérica.

En esta grata ocasión de celebraciones navideñas y familiares, también Adilia Pérez expresó que manda dinero mensual y otros regalitos a su hijo Miguel Mendoza, quien vive en el barrio Monseñor Lezcano.

“Aunque no he visto a mi hijo en 13 años, mi mayor deseo en este nuevo año es poder seguirle ayudando en lo que pueda mientras tenga trabajo aquí en Estados Unidos”, manifestó la señora Pérez.

Para ella fue muy difícil encontrar las facilidades de trabajar en Nicaragua y por eso emigró hacia Estados Unidos hace muchos años.

Después de la Ley Nacara muchos nicaragüenses han podido ir a ver a sus familiares a Nicaragua, como en el caso de María Norori, quien todavía tiene a su hija, hermanos y sobrinos.

No obstante, Norori le manda a su familia dinero mensual a través de diversas agencias de envío, como la Farmacia 22-24 en Miami.

EL ALIVIO DE LAS ENCOMIENDAS

René Ortega, propietario y gerente de la Farmacia 22-24, una empresa de envíos de dinero y encomiendas familiares localizada en Miami, Florida, llegó hace 23 años a Estados Unidos y contó que, en sus 20 años de experiencia en el negocio de las remesas, el pueblo nicaragüense en Estados Unidos nunca ha dejado de enviarle un fuerte apoyo económico a sus familiares en su tierra natal.

“Este servicio de encomiendas siempre ha sido muy importante para los nicaragüenses en Miami”, explicó Ortega.

A raíz de lo sucedido con las Torres Gemelas en Nueva York, la economía en Estados Unidos decayó en todas las actividades, mayormente en el turismo, en el cual una gran cantidad de nicaragüenses trabaja ya sea en restaurantes, centro comerciales y hoteles, entre otros.

Después de 3 años de ese desastre del 11 de septiembre, Ortega dice que la gente inmigrante ha mejorado su situación económica; ha vuelto a mandar un 15 por ciento más de volumen en dinero de lo que estaban mandando hasta lo sucedido con las torres.

No obstante, la economía no ha sido el único factor que ha afectado al negocio de las remesas, sino también el inconveniente de tener que combatir contra la delincuencia en muchos países latinoamericanos, ya que al entregar en efectivo a domicilio están expuestos a que los asalten, algo que se presenta a menudo.

El empresario afirmó que como en todo negocio hay que seguir adelante y lo que queda es tomar las precauciones, con el propósito de no dejar de apoyar al pueblo nicaragüense con este tipo de servicio, el cual es sumamente importante para todos aquellos inmigrantes que habitan en una ciudad como Miami, catalogada como una de las diez más pobladas de EE.UU. y con el porcentaje de hispanos más alto en este país.

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