Elizabeth Salgado López
En la edición de LA PRENSA del recién pasado 19 de diciembre, como oculta en la página 7A se publicó una noticia que debió destacarse en primera plana, cuyo titular decía: Muere la niña Tere Salcedo Almendárez, mujer de gran valía.
La corresponsal de LA PRENSA en Ocotal, Alina Lorío, hizo honor a quien honor merecía, pues esa gran mujer que fue María Teresa Salcedo formó generaciones de maestras que servimos a la niñez nicaragüense y a la Patria, como Julia Mena, ex Vicepresidenta de la República, alcaldesas como Martha Adriana Peralta en Ocotal y María Elena Rojas Berríos en León, diputadas como Martha Elisa González y Marcia Quezada, médicos como la doctora Nubia Pacheco Solís y muchas que, como la suscrita, dejamos de ser maestras para dedicarnos a otras profesiones, en mi caso particular a la de abogado y notario.
Yo creo que muchas “gaviotas”, como ella nos llamaba, hubiéramos querido volar y estar presentes en sus exequias, para rendirle el homenaje que esa gran mujer se merecía. Gran parte de mi formación y la de muchas mujeres se la debemos a ella. Sus consejos, su férrea disciplina, nos han servido en la vida para ser mujeres de bien.
La niña Tere, como gaviota voló al cielo dejando un legado en la historia de Nicaragua, que es el de haber formado generaciones de mujeres que la recordaremos con cariño.
Una “gaviota” de la promoción 1965