Nunca se sabrá cifra de muertos

Cruz Roja Internacional dice que es imposible establecer un balance exacto de las víctimas mortales Falta de censos actualizados y confiables no permitirá conocer magnitud de la tragedia Mathieu FoulkesAFP Roman, Times, serif»> Nunca se sabrá cifra de muertos Cruz Roja Internacional dice que es imposible establecer un balance exacto de las víctimas mortales Falta […]

  • Cruz Roja Internacional dice que es imposible establecer un balance exacto de las víctimas mortales
  • Falta de censos actualizados y confiables no permitirá conocer magnitud de la tragedia

Mathieu FoulkesAFP

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Nunca se sabrá cifra de muertos



Cruz Roja Internacional dice que es imposible establecer un balance exacto de las víctimas mortales

Falta de censos actualizados y confiables no permitirá conocer magnitud de la tragedia

Mathieu Foulkes
AFP




Resulta casi imposible determinar el número exacto de muertos en el maremoto de Asia debido al número de países afectados, la dificultad de acceso y la poca fiabilidad de los registros, estimaron el jueves algunos expertos.

Cuatro días después de las olas gigantes o tsunamis que causaron al menos 120,000 muertos en Asia, los demógrafos y organizaciones internacionales dan por sentado que nunca tendrán un balance riguroso de víctimas mortales.

“No habrá cifras exactas de esta catástrofe que, a diferencia de un sismo que siempre está muy localizado, afectó a una decena de países en Asia y otros en África, unas zonas con gran densidad de población”, explicó a la AFP Victoria Romano, asesora del departamento de Protección del Comité Internacional de la Cruz Roja.

“Nos encargamos de los supervivientes prestándoles ayuda, pero también tratamos de cooperar para establecer una lista de víctimas”, dijo.

Pese a que la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) de las Naciones Unidas publica diariamente un balance de la situación con cifras de muertos y desaparecidos, ninguna entidad internacional se ocupa oficialmente de esta misión.

Una función que desempeñan —según los países— el Ministerio de Salud, el Ejército o la Policía. A veces, señala la Cruz Roja, son los hospitales los que “toman la iniciativa de elaborar listas”.

Médicos del Mundo, una de las principales organizaciones presentes en la zona, dice “centrarse en los supervivientes, aunque señala a las autoridades locales el hallazgo de cadáveres”.

Por tanto, los países afectados realizan el cómputo de muertos, completado por los Estados de donde son originarios los turistas fallecidos.

El problema es que se trata de “países en vías de desarrollo que carecen de dispositivos fiables de censos de nacimientos y defunciones”, afirmó el Instituto Nacional de Estudios Demográficos (INED).

“Y eso a pesar de que hay registros de estado civil, al contrario de lo que sucede en algunos países de África”, añadió Romano.

“Intentamos dar consejos a las autoridades, como etiquetar los cadáveres, fotografiarlos, reunir sus pertenencias (…) para facilitar la identificación, pero es difícil”, dijo.

Estas dificultades adquieren especial relevancia en las zonas controladas por movimientos rebeldes, como en el norte de Sri Lanka, en la provincia indonesia de Aceh o en la región de Puntland, en Somalia.

Algunos observadores advierten que los días siguientes a una catástrofe se tiende a exagerar los balances de muertos.

UNA PITÓN LOS SALVÓ

Mellizos de nueve años sobrevivieron al maremoto en el norte de Sumatra gracias a una mujer que los subió a su espalda y se dejó guiar en el agua por una serpiente, informó la agencia oficial Antara.

Riza, de 26 años, una vendedora de ropa que vive en un poblado cerca de la ciudad de Banda Aceh, relató haber visto la crecida de las aguas que destruyeron su casa.

Antes de que ella misma fuese arrastrada por el agua, su vecina, gravemente herida, le entregó a sus hijos y le pidió: “Te suplico, salva a mis hijos, no te ocupes de mí si ellos se salvan”.

Colocando a los mellizos sobre su espalda, la mujer comenzó a luchar en el agua, cuando vio una serpiente inmensa, quizás una pitón, que se deslizaba en la corriente.

“Extrañamente no tuve miedo”, agregó, explicando que había seguido a la serpiente hasta la tierra firme.

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