Luis Núñez y Amparo Aguilera
La escalada alcista en el precio de los derivados del petróleo provocó que la inflación se disparara afectando el precio de la canasta básica de 53 productos, que según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN) llegó a su pico más alto al marcar 2,602.7 córdobas, al mes de noviembre del 2004, mientras que la inflación acumulada cerró ese mes en 9.37 por ciento, previendo que al cierre del año llegue al menos a 10 por ciento.
A partir de septiembre el precio de los frijoles, alimento indispensable en la dieta nicaragüense, experimentó alzas históricas ubicándose hasta en 16 córdobas por libra.
A finales de julio los productores locales alertaron de pérdidas considerables en el ciclo agrícola de primera, que tradicionalmente se desarrolla entre mayo y julio. Sin embargo, el Gobierno las oficializó hasta finales de septiembre evidenciando la pérdida de 1.2 millones de quintales, entre maíz y frijoles.
Esto provocó la escasez de los granos del mercado y eventualmente aumentó sus precios, cotizándose el maíz hasta en 3.50 córdobas por libra, cuando generalmente no vale más de dos córdobas, y el frijol tanto rojo como negro se cotizó entre 15 y 16 córdobas, siendo su precio máximo los ocho córdobas.
En ese momento el Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For) y el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) prometieron efectuar importaciones del grano rojo para paliar la escasez, reconocieron la falta de leyes para promover la producción y hasta coincidieron en una estrategia para reactivar a la Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos (Enabas). Lo que a la fecha aún está pendiente.
El Grupo de Interés Soberanía y Seguridad Alimentaria (Guisan) estimó que la falta de suministros llevó, en el 2004, a sus picos a la inseguridad alimentaria, afectando sobre todo a las zonas más vulnerables: Centro y Caribe.
COMPORTAMIENTO CONTRADICTORIO
El caso de la producción de frijol este año mostró un comportamiento contradictorio, ya que por un lado aumentó la producción del grano, y por otro los precios se dispararon a precios récord debido en principio a la mala cosecha en primera, y por otro lado por la salida del producto hacia mercados regionales, provocando escasez en el mercado local.
Sin embargo a finales del mes de noviembre, con la salida de la cosecha de postrera y el anuncio de la cosecha de apante, los precios nuevamente empezaron a bajar, aunque aún están altos.