- Muchos murales fueron declarados Patrimonio Cultural de la Nación, sin embargo, varios han sido destruidos y la mayoría están en proceso de desaparecer. El de la iglesia del barrio El Riguero, considerado “la muestra máxima del muralismo nicaragüense”, presenta daños considerables y no hay planes de restauración. El abandono, como en los monumentos, y la falta de protección legal y presupuestaria, están dejando estas obras sólo en el recuerdo
Roberto Sánchez RamírezESPECIAL PARA LA PRENSArsá[email protected]
En 1990, la Asamblea Nacional de Nicaragua, mediante la Ley No. 90, publicada en La Gaceta No. 78 del 23 de abril de 1990, declaró patrimonio cultural de la nación, una serie de obras de arte monumental.
Entre las obras están los murales pintados en 1980, en el Parque «Luis Alfonso Velásquez» por los pintores Leonel Serrato, Alejandro Canales, Hilda Vogl, Manuel García y Julie Aguirre, conocida como la Trilogía Mural, incluye la extraordinaria pintura del fallecido maestro Canales, titulada «Homenaje a la mujer». En noviembre de 1990, el mural fue destruido, entre los vándalos figura un actual empleado del INC que en aquel momento pertenecía al personal de la Alcaldía de Managua.
Hechos como el referido no han sido aislado entre los actos de barbarie cometidos en contra de nuestro patrimonio cultural. Sitios históricos, monumentos, murales, entierros de cerámica precolombina, etc., han sido destruidos o saqueados, los murales que había a lo largo de la Avenida Bolívar también lo fueron y otros más están en período de deterioro.
SURGE EL MURALISMO
El muralismo no fue lo más destacado de nuestros pintores. Entre los primeros se cuentan los del maestro Rodrigo Peñalba. Por los años 1950 surgieron Pérez Carrillo y César Caracas. Famoso fue del primero, el mural titulado «La raza», pintado cuando era director del Instituto «Ramírez Goyena», el Prof. Guillermo Rosthschuh Tablada. Causó tanta polémica que hasta Somoza García llegó a verlo y decidió que se quedara en la esquina sur-este del edificio.
Curiosamente fueron los supermercados y los centros de compras, los que impulsaron el muralismo, gracias a empresarios-mecenas como Felipe y Chele Mántica Abaunza, Jaime Morales Carazo, quienes le encargaron murales a Leoncio Sáenz, a un jovencito de nombre Róger Pérez de la Rocha, a Orlando Sobalvarro y Alejandro Arostegui.
Sin embargo, es a partir del triunfo revolucionario en 1979 que surge el movimiento muralista nicaragüense, enriquecido por la presencia de pintores como Sergio Michilini, Arnold Belkin, Daniel Pulido, Cecilia Herrera, Víctor Canifru, Alejandra Acuña, Daniel Hopewell, Janet Pavone, Miranda Bergman, Marilyn Lindstrom, Maximino Cerezo, Sönke Nissen, Klaus Klinger.
MURALES POR TODA NICARAGUA
El citado Decreto No. 90, incluye más de 50 murales, aunque fue más la cantidad de los pintados en todo el país. En parques, plazas, escuelas, bibliotecas, fábricas, unidades militares, mercados, iglesias, restaurantes, hoteles, centros de salud, en fin, en los más variados lugares se pintaron murales.
Nuestros más destacados pintores dejaron su estilo y su firma en muchos murales. Arnoldo Guillén, Alejandro Canales, Leonel Cerrato, Hilda Vogl, Manuel García, Julie Aguirre, Róger Pérez de la Rocha, Alejandro Arostegui, Orlando Sobalvarro, Leonel Vargas, Leoncio Sáenz, Donaldo Altamirano, Rafael Gámez, Bayardo Gámez, Armando Mejía Godoy, Florencio Artola.
La obra del movimiento muralista nicaragüense fue recopilada por David Kunzle, trata de los murales de la revolución de Nicaragua (1979-1992), publicado por la Universidad de California (UCLA), con presentaciones del P. Miguel Escoto y del pintor Raúl Quintanilla.
La obra del Profesor Kunzle contiene una extraordinaria colección de murales, algunos pintados en Waslala, Tonalá, Puerto Morazán, Solentiname, Tipitapa, San Miguelito, San Benito, Puerto Cabezas, Laguna de Perla, Jalapa, Achuapa, Asturias, incluyendo la mayoría de las cabeceras departamentales. Figuran en el libro fotos, descripción y estudio de 270 murales, muchos de ellos ahora destruidos, dañados y en proceso de desaparecer.
Otro libro sobre nuestros murales, es el de Sergio Michilini, relacionado con la obra de la iglesia Santa María de los Ángeles del barrio Riguero. Contiene una presentación de Giulio Girardi, un teólogo muy identificado con Nicaragua, además de las intervenciones de los sacerdotes Ernesto Cardenal y Uriel Molina Oliú, cuando fueron inaugurados los murales.
También se refiere a otros murales de Managua, entre ellos uno de bienvenida a Juan Pablo II, que estaba ubicado en la antigua plaza 19 de julio; otro donde estuvo el busto de Simón Bolívar, sobre la avenida Bolívar; en la Asociación de Trabajadores del Campo; en el Parque Luis Alfonso Velásquez; en su mayoría, solo quedan en fotografías.
FALTA PROTECCIÓN
Igual que sucede con los monumentos, los murales están desprotegidos. Aunque hubo una declaración de patrimonio cultural de la Nación, varios fueron destruidos, sin considerar que era un daño irreparable. Los culpables nunca fueron detenidos, ni procesados a pesar de lo establecido de la ley de la materia. Otros murales nunca han tenido acuerdos o decretos que garanticen la declaratoria, ni la Dirección General del Patrimonio Cultural del INC, se ha pronunciado.
Tampoco existe presupuesto estatal para establecer un plan de restauración y protección, la mayoría de los murales de los años 1980 están en el abandono, no hay proyectos municipales, ni ONG´s que manifiesten preocupación por la conservación. Urge dar una respuesta de lo contrario serán solo referencia de una fructífera época de nuestro arte nacional.
ACADEMIA DE GEOGRAFÍA E HISTORIA DE NICARAGUA.
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