Masacre salvatrucha

Pandilleros disparan contra autobús y matan a 28 personas en Honduras Dejaron mensaje advirtiéndole a congresista que no continúe promoviendo ley que establezca la pena de muerte Agencias TEGUCIGALPA.- Las fiestas de Navidad en Honduras fueron empañadas por el dolor a nivel nacional, a causa de la matanza de 28 personas en un autobús del […]

  • Pandilleros disparan contra autobús y matan a 28 personas en Honduras
  • Dejaron mensaje advirtiéndole a congresista que no continúe promoviendo ley que establezca la pena de muerte

Agencias

TEGUCIGALPA.- Las fiestas de Navidad en Honduras fueron empañadas por el dolor a nivel nacional, a causa de la matanza de 28 personas en un autobús del transporte urbano en el norte del país, la víspera de la Nochebuena.

El dolor fue más visible en San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante del país, donde ocurrió la masacre, ya que horas antes de la Nochebuena algunos familiares enterraban a sus deudos que fueron víctimas de la masiva barbarie.

Las autoridades identificaron el sábado a uno de los cuatro presuntos asesinos.

Se trata de Alexis Ramírez, de 23 años, capturado momentos después de la tragedia, cuando conducía un automóvil por una calle de San Pedro Sula, 180 kilómetros al norte de Tegucigalpa.

“El carro es similar al que participó en el ataque”, dijo a la AP el subcomisario Wilmer Torres. “Al sujeto le decomisamos dos pistolas de calibre .380 y .40, y numerosas municiones de fusiles M-16 y AK-45”.

Ramírez posee antecedentes criminales y pertenece a la peligrosa Mara (pandilla) Salvatrucha (MS), la pandilla más violenta junto a su rival la Mara 18 (M-18), y según un informe del Congreso hondureño elaborado en 2003, tendrían más de 100,000 integrantes.

“También interrogamos a otros dos supuestos pandilleros o mareros arrestados en Cofradía”, poblado cercano a San Pedro Sula, agregó.

“No revelaremos más detalles por el momento, para no entorpecer las intensas investigaciones que llevamos a cabo”, afirmó el ministro de Seguridad, Oscar Álvarez.

Agregó que hay “pistas concretas que pronto aclararán la matanza” en la que perecieron seis niños y 22 adultos.

Las autoridades hondureñas han detenido a seis personas para ser investigadas en relación con el atentado, reportó la agencia ACAN-EFE.

El jefe de la Policía de Investigación en San Pedro Sula, Danilo Valladares, dijo que las seis personas han sido detenidas durante las operaciones policiales que se ejecutan tras la matanza.

El jefe policial explicó que las personas, que no fueron identificadas, han sido capturadas por el delito de asociación ilícita, que en Honduras se aplica a los miembros de “maras” (pandillas) y que se entrevistan para saber qué conocen en relación con la masacre.

SAN PEDRO SULA MILITARIZADA

Unos 2,000 soldados y policías, entre tanto, continúan allanando casas y mantienen cerradas las 30 salidas de San Pedro Sula, así como sus zonas más peligrosas.

Asimismo, centenares de soldados cuidan Tegucigalpa y otras ciudades importantes del país, con tanquetas en operativos combinados con la Policía.

El Congreso entregó 550 dólares a cada familia de las víctimas fatales y les donó los ataúdes de madera para sepultarlas.

La mayoría de los fallecidos eran operarios de maquilas, amas de casa, escolares, vendedoras de mercados públicos y empleadas de tiendas de San Pedro Sula que retornaban a sus casas de sus trabajos o de hacer las compras navideñas.

En el interior del autobús quedaron tiradas gran cantidad de bolsas de plástico y de papel en las que los pasajeros llevaban regalos y comida para disfrutar la Navidad.

El caso más doloroso es el de Carlos Contreras, de 42 años: en el ataque murieron su esposa Zulema, de 40, y dos hijos: Amauri, de 13, y Zulema, de 2.

ASÍ FUE LA MATANZA

Las edades de las víctimas fatales oscilan entre los 2 y 45 años, dijo Danilo Cruz, director del Hospital Mario C. Rivas, de San Pedro Sula.

La matanza ocurrió la noche del jueves en la colonia San Isidro de Chamelecón, en las afueras de San Pedro Sula. Se estima que en el autobús viajaban unos 53 pasajeros.

Un automóvil con dos hombres armados se le atravesó al autobús en la calle, para detenerlo. Del vehículo se bajó un hombre, que disparó contra la unidad, según las autoridades.

Dos individuos más dispararon inicialmente desde atrás del autobús a los pasajeros, la mayoría mujeres y niños; después uno se colocó a su lado y continuó disparando.

Dieciséis pasajeros murieron de inmediato. Los asesinos, que usaron fusiles automáticos AK-47, huyeron luego de pegar un enorme papel de más de dos metros de longitud en el vidrio delantero del autobús, con ofensas contra Maduro, el presidente del Congreso, Porfirio Lobo Sosa, y Álvarez.

El director de la morgue, Francisco Herrera, declaró que un hecho “con tanta saña y dedicatoria jamás se había registrado en el país. Esto es algo que conmueve aún a los que estamos acostumbrados a ver cadáveres”.

El ataque se produjo dos días después que el Gobierno denunció haber detectado preparativos de narcotraficantes y criminales locales para asesinar a Maduro y su familia, y también a Álvarez.

El mensaje dejado por los asesinos advierte a Lobo, precandidato a la Presidencia por el gobernante Partido Nacional (PN, derecha), que abandone su intención de aprobar la pena de muerte.

El escrito identifica a los autores como miembros del grupo “Cinchonero”, una organización guerrillera de izquierda que operó en el país en los años 1970 y 1980.

Sin embargo, la posibilidad de que el grupo “Cinchonero” fuera el responsable ha sido descartada por las autoridades, las cuales también hallaron en el escrito las iniciales “MS”, lo que las llevó a iniciar las investigaciones contra esa pandilla.

El presidente Ricardo Maduro ganó las elecciones de 2001 y asumió el poder en 2002 con la promesa de controlar la delincuencia, especialmente a las dos maras que tenían bajo control áreas marginales de las principales ciudades, especialmente la capital Tegucigalpa, y San Pedro Sula (norte).

En agosto de 2003, por iniciativa del presidente y el apoyo de Lobo, el Congreso aprobó una reforma al Código Penal, más conocida como Ley Antimaras, que sanciona hasta con 12 años de cárcel a los miembros de esas agrupaciones, fácilmente identificables porque usan tatuajes.

Según Maduro, unos 1,900 miembros de ambas pandillas han sido arrestados, en cumplimiento a esa ley, en operativos conjuntos entre la Policía y militares, algunos de los cuales han sido dirigidos personalmente por el mandatario.

“PANDILLAS AQUÍ SON TIRA PIEDRAS”

Un ex marero nicaragüense que prefirió omitir su nombre, pero que militó en las maras Salvatruchas en El Salvador y Guatemala, explicó que en este país las maras no han podido penetrar como en el resto de Centroamérica, porque aquí los pandilleros no son “entregados”.

La mara, dijo, está organizada en “clicas”, especie de células de 40 a 60 miembros que cumplen distintas misiones delincuenciales. “Aquí los chavalos son tira piedras nada más”, aseguró el ex pandillero, quien en 1995 intentó conformar una célula de la Salvatrucha en Nicaragua, sin resultados.

Para el comisionado Alonso Sevilla, vocero de la Policía Nacional, el violento fenómeno de las maras que afecta a Honduras, Guatemala y El Salvador, no ha penetrado a este país debido al trabajo preventivo de las instituciones.

Sevilla explicó que en Nicaragua, instituciones como la Procuraduría de la Niñez y la Adolescencia, la Policía y el Ministerio de la Familia (Mifamilia), desarrollan un trabajo preventivo que procura la reinserción social de las agrupaciones juveniles que alteran el orden en los barrios. A la fecha se han recuperado unos 250 muchachos a través de distintos programas de carácter social. Detalló que al respecto, la Policía ha creado una Dirección de Asuntos Juveniles, lo que según Sevilla evidencia la preocupación de esa institución por el tema.

Sevilla dijo que una diferencia clave entre las maras y las agrupaciones juveniles nacionales, es que las primeras se caracterizan por tener un líder, pero sobre todo por un territorio en el que muchas veces ni la Policía puede penetrar, en cambio, las segundas, se organizan sobre todo para alterar el orden a través de trifulcas y agresiones a la población. (LA PRENSA/Amalia Morales)

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