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Saga trágica en el futbol colombiano
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BOGOTÁ.- El caso del ex director técnico del Once Caldas, Luis Fernando Montoya, quien se encuentra en estado crítico tras haber sido baleado el miércoles, continúa una saga trágica que ha perseguido al futbol colombiano en los últimos diez años.
Montoya fue baleado el miércoles en un asalto a su casa por parte de delincuentes que entraron a robar y que le dispararon dos veces en el cuello, lo cual, según los médicos, lo dejará cuadrapléjico.
Este caso se convierte en el último de una serie de episodios luctuosos para el futbol colombiano, que se inició con el asesinato el 2 de julio de 1994 del defensor Andrés Escobar, baleado a la salida de un bar en Medellín pocos días después de anotar un autogol en el partido que Colombia perdió en el Mundial de Estados Unidos.
Versiones extraoficiales iniciales señalaron que Escobar fue tiroteado por narcotraficantes y apostadores que le habían reprochado por haber marcado el autogol, pero las autoridades sostienen que éste fue atacado tras una discusión con otras personas que supuestamente le reclamaron por haber estacionado mal su automóvil.
El último caso de violencia en el futbol se dio el pasado 11 de febrero en la suroccidental ciudad de Cali, con el asesinato, en confusas circunstancias, del ex futbolista Albeiro “Palomo” Usuriaga.
Usuriaga, de 37 años, se sumó a una saga de futbolistas y dirigentes colombianos asesinados en los últimos años, entre quienes están varios de sus compañeros del Atlético Nacional que ganó la Copa Libertadores de América de 1989.