Daniel Ortega se reunió el miércoles con Arnoldo Alemán en El Chile y luego con el presidente Bolaños. En la gráfica sale de la casa hacienda de Alemán con monseñor Eddy Montenegro.

Ortega pretende mostrar su fuerza

Eduardo Marenco Tercero ¿Qué intentó demostrar Daniel Ortega al reunirse con Arnoldo Alemán en su hacienda El Chile, minutos antes de cenar con el presidente Enrique Bolaños en El Raizón? Para el filósofo y analista nicaragüense Alejandro Serrano Caldera, el “gesto de fuerza” del líder sandinista procuró enviar varios mensajes, de forma implícita y simbólica. […]

Eduardo Marenco Tercero

¿Qué intentó demostrar Daniel Ortega al reunirse con Arnoldo Alemán en su hacienda El Chile, minutos antes de cenar con el presidente Enrique Bolaños en El Raizón? Para el filósofo y analista nicaragüense Alejandro Serrano Caldera, el “gesto de fuerza” del líder sandinista procuró enviar varios mensajes, de forma implícita y simbólica. El primero de ellos fue: “El poder soy yo”. Y el segundo: “Lo hecho, hecho está. Y lo que falta por hacer -dentro del pacto-, se hará”.

El martes pasado el comandante Ortega se reunió con Arnoldo Alemán en su hacienda El Chile, donde éste se encuentra bajo arresto domiciliar, para luego cenar con el presidente Bolaños en compañía del cardenal Miguel Obando y Bravo.

En primer lugar, sostiene Serrano, al reunirse con Alemán, Ortega intenta reafirmar la legitimidad del pacto político iniciado en 1999, acuerdo político que fue relanzado durante este año. “Antes de hablar con el Presidente, hablo con mi socio del pacto”, es el mensaje de Ortega, recalca Serrano.

En segunda instancia, Ortega unifica criterios con Alemán de manera pública, como una muestra de fuerza. De esta manera, el comandante Ortega se dirige al Presidente no sólo en su nombre, sino en el de su contraparte, Arnoldo Alemán. Aunque no lo diga, queda implícito, valora Serrano Caldera.

En cuarto lugar, el líder sandinista procura dejar claro que él es el factor de triangulación de la negociación política, que tiene el liderazgo nacional y que, en definitiva, es el factor real de poder.

El mensaje implícito, asevera, es que “lo que falta por hacer, se hará”.

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