“Un Ministro de Hacienda debe tener respaldo absoluto”

Eduardo Montiel le presentó su renuncia de Ministro de Hacienda al presidente Enrique Bolaños, la respuesta no la ha recibido pero no piensa quedarse en el gobierno, pues es más fuerte su desencanto que el placer, que según asegura, mantuvo durante los ocho meses que estuvo en el cargo. Gustavo Ortega Campos Después de andarlo […]

  • Eduardo Montiel le presentó su renuncia de Ministro de Hacienda al presidente Enrique Bolaños, la respuesta no la ha recibido pero no piensa quedarse en el gobierno, pues es más fuerte su desencanto que el placer, que según asegura, mantuvo durante los ocho meses que estuvo en el cargo.

Gustavo Ortega Campos

Después de andarlo siguiendo durante una semana, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Eduardo Montiel, accedió a esta entrevista donde profundiza sobre los motivos de su reciente renuncia, las causas que lo motivaron y su percepción sobre el futuro de las finanzas públicas en los dos años que le faltan a este gobierno.

Discrepancias, incluso personales, con algunos colegas y la falta de consenso en la toma de decisiones de gran importancia para el desarrollo de la política económica, son parte de las causas de su retiro definitivo en el actual gobierno, por ahora sus planes son dedicarse a los asuntos personales mientras concluye el permiso que le brindó el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) donde tiene años de desempeñarse como catedrático e investigador.

Como una especie de augurio, dos semanas de haber asumido al cargo, en el mismo lugar de esta entrevista, su casa en Las Colinas, decía que estaría en el puesto hasta donde lo apoye el presidente Enrique Bolaños, una cosa que dejó de percibir.

¿Cuáles son las causas porque se va del gobierno?

Como le dije al Presidente, un ministro de Hacienda requiere tener respaldo absoluto del presidente y requiere autoridad en las áreas que le competen, cuando ese respaldo no está tan claro y cuando esa autoridad está minada por una serie de acuerdos institucionales o de falta de definición, eso le complica el trabajo a un ministro de Hacienda.

¿Eso le sucedió a usted?

Eso me sucedió y eso creo que le sucedió a mi antecesor (Eduardo Montealegre) por la forma que está estructurado este asunto con la diferencia es que antes había un norte que estaba uniendo a todos que era alcanzar la iniciativa HIPC (que conllevó a la condonación de parte de la deuda externa), al no haber ahora eso, hay apoyo de donantes y la importancia está en el programa con el Fondo (Monetario Internacional), pero es igualmente importante tener una sola visión de la economía y del rumbo que debe tomar el país, cuando hay dos visiones totalmente contrapuestas dentro del mismo gobierno o se resuelven o una de las partes se debe retirar como a mí me sucedió…

¿Esa dualidad por qué surge? ¿buscan el figureo, son intereses políticos o sólo ganas de hacer la maldad?

Es difícil de decir porque algunas de las cosas que comenzaron las tensiones son difíciles de explicar y creo que fáciles de solucionar, por ejemplo el tema del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), eso me lo había mencionado Eduardo Montealegre, no me había percatado la importancia que tenía hasta que preparamos el presupuesto, ahí me comencé a dar cuenta que el 40 por ciento del presupuesto se negocia con otra entidad que no es Hacienda y eso no lo dice la Ley 290, ni el decreto creador de SNIP, pero de hecho eso sucede, entonces el ministro de Hacienda, la noche previa en que se presentó el presupuesto estaba conociendo detalles de todo lo que es la inversión pública y eso complica la parte presupuestaria porque al negociar los ministros, negocian con Hacienda el gasto corriente y al SNIP el gasto de inversiones y eso no le da al ministro de Hacienda una visión de cómo se está asignando el gasto y además lo hace más grave el hecho de que dentro del gasto de inversiones hay un buen componente de gasto corriente, ese es un tema técnico que traté de resolver, traté de resolverlo con el presidente (Bolaños) y el Secretario Técnico (de Coordinación y Estrategias, Mario De Franco), pero nunca fue posible una reunión para hablar del tema.

Tenemos entendido que solucionar esto es una reciente condición del FMI…

Es una condicionalidad para febrero del próximo año, yo traté de suavizar la condicionalidad que era que el SNIP para pasarlo a Hacienda donde originalmente estaba.

¿Y por qué salió el SNIP de Hacienda?

Según averigüé, fue durante estuvo Luis Durán (ex secretario Técnico) en el gobierno de Arnoldo Alemán y se mantuvo ahí como por inercia, hay que aclarar que hay países que lo mantienen fuera (de Hacienda) pero nunca al punto de presupuestar las inversiones, si recomiendan, las analizan…

¿Por qué no pudo sentarse con ellos para analizar este asunto?

Creo que debería haber en el Ejecutivo mayor comunicación y coordinación entre miembros del gabinete cuando surgen temas así como éste, a veces la tentación es aislarlo (el tema) que una de las partes lo olvide y desaparezca…

¿A quién le toca mantener esa coordinación, al Secretario de Coordinación y Estrategias o al Secretario de la Presidencia (Ernesto Leal)?

Eso es parte de los problemas, el secretario de la Presidencia debería tener en parte ese rol pero el secretario de Coordinación y Estrategias la debería tener, hay todavía ahí una confusión, igual sucedía con el gabinete económico, yo lo presidía, lo coordinaba, habían reuniones semanales, pero el secretario Técnico no asistía a menos en algunas pocas veces que se realizaron en Casa Presidencial, hay falta de unidad dentro del mismo Ejecutivo.

¿Qué tanto afectó en sus funciones esta descoordinación?

Se complicó con temas como es el caso de las negociaciones con organismos financieros internacionales, el ministro de Hacienda es gobernador ante el BID, ante el Banco Mundial y ante el BCIE, además que lleva la voz cantante en los temas presupuestarios con el FMI, debería ser entonces la línea de coordinación con estas entidades pero lo que pasaba en muchos casos es que se saltaba esa comunicación directa causando problemas muy serios, con el FMI fue el último caso y quizás fue el detonante para tomar la decisión de mi salida, pero el hecho de que se estaban buscando canales alternos después de que ya habíamos negociado con el FMI, ya se había presentado el presupuesto a la Asamblea Nacional, se hizo un intento de buscar un canal alterno a través del Departamento de Estado (de Estados Unidos) y eso sí lo considero un puenteo serio a lo que es la relación clara que debía existir…

¿Pero usted no les advirtió?

Cuando me di cuenta, esto ya había sucedido, tal vez creo que cosas como esto se da por desconocimiento de la forma como funcionan estas entidades internacionales, yo he tenido bastante experiencia para lidiar con muchos organismos e instancias de cooperación, todas ellas son distintas, tienen diferentes lenguajes y evadir ese protocolo o saltarse esa línea de autoridad puede tener consecuencias muy serias, al no haber comunicación en el Ejecutivo la situación se puede agravar.

¿Quedan bien las finanzas públicas?

Soy optimista de las oportunidades de Nicaragua, siempre hay dos caras del asunto, estamos en una turbulencia política ahora y creo que un ministro de Hacienda en aguas turbulentas debe agarrar el timón más fuerte, a veces no comparto la idea de que el barco se hunda porque eso no va a hacer las aguas menos turbulentas que es el argumento que algunos tratan de esgrimir, tal vez siendo más laxos en el sistema financiero, gastando más, menos disciplina fiscal a veces creen que con óptica política las cosas se van a calmar.

¿Qué hay de cierto que usted es excesivamente técnico y no da lugar a las estrategias políticas, no las cree necesarias sobre todo en este ambiente?

Hay algunas veces que se pueden hacer, pero depende del grado de apertura… hay un límite al que se puede llegar.

¿Cree que estas acciones el gobierno las hace para solapar la falta de pericia política?

Te soy franco que la parte política me ha costado entenderlas, mentiría si te dijera que he entendido las motivaciones, viendo los resultados de algunas, creo que quienes las han propuesto tampoco han entendido muy bien las implicaciones, la politiquería en Nicaragua es un gusanito que aún ni me ha picado.

Al iniciar en el cargo nos dijo que estaría hasta donde tuviera el apoyo del Presidente, ¿se va porque no lo tuvo?

(Risas), eeehh… bueno, yo creo que tal vez más que falta de apoyo es falta de definición porque el Presidente nunca dijo no voy apoyarte, pero no hubo una decisión y el tiempo iba pasando… a este gobierno le quedan dos años y enderezar el barco tenía que hacerse ahorita, si nos descarrilamos del programa (con el FMI) encarrilarse va a ser sumamente difícil.

¿Es cierto que las cosas entre usted y algunos de sus colegas llegaron a tal punto que hubo golpes en la mesa frente al Presidente?

Sí, hubo un incidente particular y fue motivado por las movidas que prácticamente desautorizaban los acuerdos que había logrado con el FMI.

¿A quién recomendaría en el cargo?

Debe ser una persona en la que confíe el Presidente, que entienda de las finanzas del país y con capacidad de negociación.

¿FALTÓ CLARIDAD?

Eduardo Montiel considera que al presidente Enrique Bolaños le falta claridad en el manejo de la política económica.

“Sé que ahora está presionado políticamente pero me hubiera gustado que la parte económico-financiera hubiera sido más clara en los lineamientos a seguir”.

Ahora, después de haber renunciado al cargo de ministro de Hacienda, señala que hizo recomendaciones, “pero siempre es opción del Presidente aceptarlas o no”.

Dice que el secretario de Coordinación y Estrategias, Mario De Franco, con quien acepta haber tenido fuertes enfrentamientos verbales, incluso delante del mandatario, “no es una persona muy accesible, nos reunimos pocas veces”.

Considera que empezó a confundirse demasiado lo político con lo económico.

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