Max H. Bazerman
Estudios de inscripción automática en planes de jubilación para empleados, conocidos en Estados Unidos como “planes 401 (k)”, demuestran la pasividad que exhiben ciertas personas en transacciones económicas muy importantes. El plan 401 (k) no sólo evita pagar impuestos hasta que el dinero es retirado por el empleado, sino que hasta cierta cantidad, es equiparado por los empleadores.
Los empleados generalmente pueden elegir ese plan presentando un formulario o haciendo una llamada telefónica. En otros casos, la inscripción es automática, lo cual fuerza a los empleados a hacer un esfuerzo extra si no desean contribuir.
Fuertes diferencias en las tasas de inscripción de empleados en el plan 401(k) surgen entre esas dos clases de esquemas de inscripción.
Los investigadores Brigitte Madrian, de la Escuela Wharton de la universidad de Pensilvania y Dennis F. Shea, de United Health Group, determinaron que la inscripción inicial en el plan 401 (k) pasó del 49 al 86 por ciento dentro de la misma empresa cuando un programa voluntario de ingreso en el plan fue cambiado por otro de inscripción automática.
De manera similar, James J. Choi y David Laibson, de la universidad de Harvard, junto con Madrian y el profesor Andrew Metrick, descubrieron que una tercera alternativa, que exige a los empleados pensar acerca de su decisión, también aumenta la inscripción pero no tanto como el ingreso automático. Muchas personas sacrifican miles de dólares de su jubilación por no hacer una simple llamada telefónica.