- Asentamientos o precarios ticos, mayormente poblados por inmigrantes nicaragüenses, representan un serio peligro
Josué Bravo/Corresponsal
COSTA RICA.- Miles de familias nicaragüenses que habitan en tugurios de Costa Rica viven una bomba de tiempo pues por la inadecuada infraestructura de los asentamientos están a merced de desastres naturales e incendios, según fuentes consultadas por LA PRENSA.
Para el 2002, el Ministerio de Vivienda calculó que 42,000 familias pobres, conformadas por unas 172,000 personas, viven en precarios. De ese gran total, el 70 por ciento reside en el área metropolitana y la mayoría son inmigrantes nicaragüenses. Éste es el último registro que se tiene al respecto.
Muchos de estos tugurios se asentaron a orillas de cauces, riberas de ríos o quebradas, volviéndolos vulnerables a constantes derrumbes e inundaciones durante el invierno.
El colegio de ingenieros de Costa Rica advirtió la semana anterior que durante el año detectó 1,400 deslizamientos en viviendas, edificios y obras públicas en diferentes lugares del país.
La mayoría de deslizamientos se ubicaron en la capital (con 653), luego en Cartago (232) y Alajuela (143), siendo Limón y Guanacaste las de menor incidencia.
Muchos se ubican en precarios cuyas construcciones están a orillas de ríos y cauces.
Según el director del Cuerpo de Bomberos, Héctor Chávez, otro de los problemas que afrontan estos precarios con inadecuada planificación son los incendios.
Indicó que la mayoría de ellos presenta dificultades de acceso, carecen de hidrantes, sufren hacinamiento y tienen fallas en la conexión eléctrica.
Es por eso que a los bomberos se les dificultó aplacar el incendio que quemó 58 ranchos la noche del 11 de diciembre, en Bribrí de Pavas, San José, dejando a la intemperie a 363 personas, entre ellas nicaragüenses, recordó Chávez.
Igual sucedió en octubre del año pasado en el precario Managüita, ubicado también en Pavas, donde otro incendio dejó en la calle a cerca de 300 nicaragüenses.
URGE TRASLADO
Helio Fallas, Ministro de Vivienda, considera que una solución a esta problemática es trasladar a estas familias hacia lugares más seguros, sin embargo se carece de los recursos necesarios para erradicar los tugurios.
La Comisión Nacional de Emergencias asegura que precarios como Bribrí no pueden permitirse, por lo que la mayoría de ellos han sido declarados inhabitables.
Sin embargo, al carecer de recursos las familias se aferran a sus humildes viviendas.
Tal es el caso del nicaragüense Noel Balladares, habitante del Triángulo Solidario, un asentamiento ubicado en las afueras de San José y donde habitan unas 600 familias nicas.
Dice que viviendo en lugares como éste y en casas mal construidas, se evitan el alto costo de alquilar una vivienda en otro punto de la capital. “No hay de otra, tenemos que ahorrar”, dice.
Las vías de acceso de este lugar son angostas, caminos polvorientos y quebradizos, sucios, cortos y sin salida, semejantes a un laberinto.
El terreno es un poco desigual, por lo que las casas se sitúan hacia arriba o hacia abajo, pero siempre destartaladas.
El acceso al agua potable es limitado y el tendido eléctrico se cruza formando una especie de telaraña, por lo que no se descarta un posible incendio.