- Acusándolo de deshonesto, diputados ticos sacan al Contralor
Josué BravoCorresponsal en Costa Rica
Fue el fin de la crónica de una destitución anunciada. Álex Solís duró sólo seis meses en el cargo de Contralor General de Costa Rica, al ser destituido esta semana por la Asamblea Legislativa con 39 votos de 51 diputados que asistieron al plenario.
Los diputados, bajo el argumento de que Solís no tenía honorabilidad para estar en el cargo al confirmarse que falsificó 27 firmas de familiares en documentos notariales antes de ser funcionario público, realizaron un fallo histórico pues en Costa Rica nunca antes se había destituido a un contralor.
Tras este aplaudido fallo, que desde meses atrás era muy esperado por gran parte de los costarricenses quienes exigían respeto por la institucionalidad, quedó un panorama sombrío porque la decisión se prolongó demasiado tiempo, cuando las pruebas aparecieron con antelación.
Quedó claro que los diputados, en su mayoría de las bancadas Liberación Nacional y Unidad Social Cristiana, actuaron para rescatar su defenestrado orgullo, su poder y su ética. Querían ablandar las críticas que señalaban que antes de la decisión hubo negociaciones debajo de la mesa. También querían culminar con “broche de oro” un período legislativo en el que tuvieron más desaciertos y a la vez lavarse la cara por la burla de que han sido objeto por parte del ex presidente José María Figueres(1994-1998) quien se niega aclarar sobre posibles actos de corrupción que se le achacan.
EL PRIMER CASO DE ESTE TIPO
En este contexto Álex Solís salió con un nudo en la garganta de la Contraloría. Quedó con la vergüenza de ser el primer contralor destituido, y su ética como profesional del Derecho quedó en entredicho al haber aceptado minutos después de su remoción que “incurrí en una falta notarial y he tenido que pagar por ella”.
Eso sí, nadie criticó su loable labor dentro de la Contraloría, al emitir fallos que según él, golpearon intereses económicos poderosos. Se le destituyó por la falta de honorabilidad en el cargo, requisito indispensable que exige la Ley Orgánica de la Contraloría, primero por la manera en que fue electo y luego por sus fallas como notario.
Solís fue electo el dos de junio en medio de múltiples protestas por la decisión del presidente legislativo, Gerardo González, de someter a votación el asunto mientras, supuestamente, estaba pendiente una intervención de Epsy Campbell, del Partido Acción Ciudadana. La polémica era previsible en vista que las bancadas minoritarias denunciaron que los ex presidentes, Óscar Arias, del Partido Liberación Nacional y Rafael Ángel Calderón, de la Unidad Social Cristiana, hicieron un pacto para que sus legisladores eligieran a Solís.
Una día después de la polémica, aparecieron las acusaciones que indicaban que Solís supuestamente estaba ligado al coyotaje de personas de Costa Rica a Estados Unidos, la falsificación de firmas notariales y la supuesta irregularidad en la obtención de una escritura administrativa sobre una parcela del Instituto de Desarrollo Agrario.