- Especialistas de la UNAN-León realizan análisis y descubren bacterias nocivas
José Luis GonzálezCORREPSONSAL/LEÓN
La eclosión de miles de huevos de tortugas paslama en los viveros artificiales de las zonas costeras de Salinas Grande y Las Peñitas, en la isla Juan Venado, en el departamento de León, está siendo afectada por una bacteria que fue identificada en la arena marina.
La bacteria provoca la descomposición de los huevos de tortugas y a ello se suma la presencia de un diminuto mosquito que se alimenta y se reproduce de los huevos en estado de putrefacción.
Un grupo de especialistas de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, de León, efectuaron un minucioso análisis microbiológico en los viveros de huevos, nidos y subnidos de tortugarios, establecidos en la isla Juan Venado, donde se demostró la presencia de los mosquitos phoridae y sarcophagidae y las bacterias echerichia coli y pseudomonas.
El peligro reproductivo en la especie de tortugas paslama mantiene preocupadas a las autoridades del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, (Marena), al Departamento del Medio Ambiente de la municipalidad, así como a líderes de 12 comunidades costeras que trabajan en el proyecto marino costero de reproducción y protección de la especie, en el período de veda que abarca del primero de junio de este año al 31 de enero próximo.
La isla Juan Venado fue declarada área protegida en 1983 por el Estado de Nicaragua, según el decreto 1320 del 8 de septiembre del mismo año. Cuenta con una extensión de 4,600 hectáreas y 23 kilómetros de playa, y se encuentra localizada a 23 kilómetro de León. En sus costas marinas decenas de tortugas llegan a desovar año con año, según Raúl Cruz Martínez, coordinador departamental de áreas protegidas del Marena, en León.
Cruz explicó que la no eclosión masiva de miles de tortuguillos es un grave problema que se presenta por primera ocasión en esta región del país. Se reportan 16,971 huevos sin nacer en los viveros artificiales de las comunidades costeras de Las Peñitas y Salinas Grande, donde únicamente se han liberado 1,054 tortuguillos, sin embargo esperan el nacimiento de pequeños grupos, pertenecientes a nuevos nidos que se han ubicado en otros sectores de los extremos de la isla.
Explicó el funcionario que en el 2003 se logró el nacimiento de 11,161 tortuguillos, pero en el presente año difícilmente podrán llegar a esa cantidad.
Carmen Carrillo, delegada departamental del Marena en León, señaló que aplicarán nuevos sistemas de manejo de reproducción de la tortuga en los diferentes nidos o viveros establecidos en Salinas Grande y Las Peñitas; elaborarán guías técnicas para garantizar el control en la recolección, traslado, incubación y eclosión de los huevos en el tortugario.
MOSQUITOS Y BACTERIAS
Según la investigación efectuada por los especialistas de la UNAN-León la presencia de bacterias y mosquitos en el interior de los huevos de tortuga evidencia el estado de contaminación del medio ambiente. La larva de la mosca phoridae se encuentra comúnmente en suelos y en material vegetal en descomposición, otras en excrementos, cadáveres y en hongos son depredadores y parasitoides especializados.
En cambio, la mosca sarcophagidae se alimenta de bacterias que son extraídas por filtración de los líquidos de los excrementos o de los insectos, caracoles o vertebrados muertos, algunas larvas atacan a los huevos de tortugas, lagartijas y arañas.
Mientras la bacteria echerichia coli es un indicador de contaminación fecal de aguas y alimentos, y permite que este microorganismo prolifere y pueda encontrar un sustrato para colonizarse, representando un elemento tóxico y nocivo para el desarrollo del huevo de tortuga.
La bacteria pseudomona se transforma cuando se presenta un alto grado de contaminación por la pudrición del mismo huevo y la cantidad de descomposición de materia orgánica muerta.