Simón Moraga Calero
En esta hora del día, frente a la esperanza y peligros comunes siempre será más noble transmitir ideas que contestar injurias, más inteligente aportar programas que rechazar mezquinos desahogos; más digno elevar la discusión hacia temas fundamentales que hacerlas descender por el personalismo o por la violencia de palabras. Vale más quien concilia que quien enciende fogatas de odio.
Es creadora la sana imaginación que transporta nuestros anhelos y esperanzas a la realidad. No se podría construir un edificio si no lo proyectara ante el arquitecto en su mente y lo viera con los ojos de la imaginación en todo su conjunto y belleza. De antemano nos forjamos en la imaginación cuanto nos sucede en la vida; pero en proyecto quedará si no lo tratamos de realizar con esfuerzos vigorosos.
Todos los que llevaron a efecto empresas fueron soñadores y siempre estuvo el resultado de su labor en junta proporción del ahínco, energía y persistencia con que fueron en pos de su ideal, mantuvieron el sueño y bregaron hasta trocarlo en realidad. Por lo tanto no debemos desechar nuestros anhelos porque nos parezcan irrealizables, sino por el contrario sostenerlos tan tenazmente como nos sea posible, sin permitir que el prosaico aspecto de la vida oscurezca o eclipse nuestro ideal.
En su mayoría las personas no miran la vida al derecho, y con ello invalidan buena parte de sus esfuerzos, porque se desalientan y rechazan precisamente lo que van buscando por sostener una actitud mental opuesta a su propósito. No trabajan con esa certeza en el triunfo, con esa confianza y determinación que hacen del éxito un esclavo y son incompatibles con el fracaso.
El egoísmo es uno de los vicios más difíciles de eliminar ya que encuentra sus raíces hundidas en el fondo del pozo de las pasiones. No hay, empero, nadie a quien le agrade al tipo de egoísta, que no da nada y lo quiere todo, olvidándose completamente de los demás para ocuparse enteramente de sus propias necesidades.