- Ocho damnificados del huracán Mitch producen papel con desechos de plátano para salir de la pobreza y apoyarse económicamente
Amparo Aguilera
En Malacatoya, Granada, se produce un papel milagroso. Pero su prodigio no está en la textura o los encantos que éste puede ofrecer, sino en que su negocio está contribuyendo al progreso de una comunidad entera: Los Ángeles.
Hace siete meses, ocho damnificados del huracán Mitch, entre ellos dos amas de casa, con el apoyo de la Fundación Casa de los Tres Mundos materializaron la primera fábrica de papel a base de pinsote o desecho de plátano y guineo; lirio de río o brazo de agua, y papel reciclado, convirtiéndola en la pionera en su ramo y echando mano a 20 mil dólares como inversión.
Ivania Garay, administradora de la fábrica, dice que la meta con el negocio es la de ser autosostenibles y generar un pequeño fondo que beneficie a los 720 habitantes que concentra la comunidad.
Aunque todavía no tienen ni un peso porque lo que generó en ganancias el “molino”, a como los lugareños llaman a la fábrica, ya lo destinaron al pago de Ramón Martínez quien desde meses recientes cuida el parque central, centro de salud y la casa comunal de la zona devengando un salario mensual de 1,600 córdobas.
Sin embargo esto para Garay parece ser sólo el primer reflejo de lo que les espera, pues la administradora apunta que prevén ser como la caja chica de la comunidad para paliar sus necesidades.
UNA CADENA
“En realidad pensamos ayudar más adelante a la gente enferma y a la gente que está desempleada porque también nacimos con esa idea: ayudar a quienes no tienen trabajo”, insiste.
Martín Muñoz, presidente de la Junta Directiva de la comunidad, contabiliza un 70 por ciento de la población en desempleo. Y un número similar en pobreza que ya se acerca a la extrema.
“En estos momentos nos parece que la fábrica (de papel) nos podría ayudar más. Ahorita ésta está empleando a ocho personas que la junta (de la comunidad) seleccionó por ser las más pobres y las más responsables. Pero más adelante esperamos que esto (el proyecto) se amplíe y de esa forma dar más trabajo”, manifestó.
En 1999, la fundación que los apoya decidió instalar más de 100 viviendas en la finca Los Ángeles para ayudar a las familias más afectadas por el huracán Mitch que arrasó con miles de viviendas en todo el país. Y precisamente la gente que hoy habita Los Ángeles fue la favorecida.
Dieter Stadler, presidente de dicha fundación, cuenta que compraron 18 manzanas, de un total de 80, a José Garay, el dueño de la mayor parte de tierra de Los Ángeles, donde aún se cultivan granos básicos.
“A él le pagamos 800 dólares por cada manzana, para beneficiar a 146 familias porque éstas fueron las que quisieron incorporarse al proyecto, y no se trataba de regalárselas sino que ellas (las familias) ayudaran en su construcción con su fuerza de trabajo”, aclara.
Fue así como a inicios de la década iniciaron con la edificación de las viviendas, concluyendo las últimas 50 casas en el 2003. Aunque la cosa no paró allí. Tras esto la fundación se dio a la tarea de buscar fuentes de empleo.
“Nos vino la idea de montar un mini negocio de apicultura y luego vino la fábrica de papel”, expone Stadler. Ya que entre marzo y noviembre la mayoría de lugareños no tienen en qué trabajar.
“Sólo en diciembre y parte de marzo consiguen trabajo en una melonera de exportación, al otro lado del río. Pero el resto del año están en nada”, señala el extranjero.
PRIMERAS VENTAS
Muñoz cree que en enero la fábrica podría incrementar el personal a 15 trabajadores. Pero Garay comenta que todo dependerá de cómo se mueva el producto a nivel local, ya que tienen todavía reservas.
Esto a pesar que desde septiembre pasado la fábrica comenzó a exportar mil pliegos de papel al mes con destino a Costa Rica, vendiendo cada pliego de 49 por 50 pulgadas a siete córdobas. “Es decir que nos ganamos dos córdobas en cada uno”, calcula Garay.
Además cuentan con una compradora local que les agarra 500 pliegos cada cuatro semanas. Mientras la Casa de los Tres Mundos les compra otro tanto para pintura, obteniendo casi el mismo nivel de ganancia.
“Pero con esto, de momento estamos sobreviviendo, porque nos alcanza para comprar la materia prima (pinsote que adquieren a 30 centavos cada uno y el quintal de papel que lo compran a 160 córdobas) y pagar planilla”, detalla la administradora.
Cada uno de los trabajadores gana al igual que Martínez, 1,600 córdobas mensualmente. Aunque en este mes no están produciendo papel, pues se están dedicando a recolectar el pinsote y el papel reciclado, mientras se sale de las reservas.
Garay calcula diez mil pliegos en bodegas, y alrededor de ocho mil en manos de la distribuidora local, que es nada más y nada menos que la Galería Códice, bastante experta en el mercado.
Aunque con o sin buenas ventas a nivel local, Stadler espera que la fábrica cuente en enero con una máquina de conversión con la que pretenden laborar productos terminados con mayor valor agregado. “Y allí se daría trabajo a las mujeres, que son bastante creativas”, reconoce.
De lograr este cometido, aparte de vender el papel en bruto las ventas también comprenderán bolsas de regalo, porta documentos, agendas, tarjetitas, ollas de barro forradas con papel donde obtendrán ganancias que oscilarán entre los tres y 15 córdobas, según la oferta. Con lo que sin duda incrementarán el personal de la fábrica.
MÁS TIERRAS
Dieter Stadler, presidente de la Fundación Casa de los Tres Mundos, adelanta que quieren comprar las 62 manzanas que aún comprende la finca Los Ángeles donde está inmersa la comunidad que benefician.
“Nosotros estamos interesados en comprar… estamos consiguiendo financiamiento con nuestro hermano grande en Europa (gente de Austria, Alemania y Suiza) porque ése es nuestro próximo paso”, puntualiza el extranjero que ya tiene 16 años de radicar en Nicaragua.
COLOR, SEGÚN EL PAPEL
Los trabajadores de la fábrica de papel de Los Ángeles, como toda labor formal, tienen una jornada diaria que en su caso abarca desde la 6:45 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde.
El proceso, cuando la producción está en sus picos, incluye desde la pudrición de la materia prima, pulpeado o licuado, hasta la elaboración del papel en marcos, secado y puesto en caja que en total conlleva uno o dos días según el clima, porque en invierno puede durar hasta una semana.
Ivania Garay, administradora de la pequeña empresa, detalla que elabora siete tipos de papel. Uno de éstos es el denominado Los Ángeles que se produce al combinar papel blanco, que permanece en remojo durante tres días, con el lirio de río.
El papel Malacatoya es otra oferta. Éste sale de la combinación de papel craft o cartón con lirio previamente cocinado. El Guaimy, en tanto, es puro fibra de pinsote sin cloro. Éste es el único que se hace a mano y es el que de momento se exporta a Costa Rica.
El papel Granada es otro de los productos. Éste se hace con la fibra de pinsote previamente pasado por cloro tras su debida pudrición. El Marmoleado es el otro tipo que se elabora con lirio de río y la combinación de papeles de color: puede ser blanco con celeste, blanco con amarillo o blanco con rosado.
Y está el llamado Paz. Este papel se hace con la fibra de pinsote decolorado y el papel reciclado blanco.