- Decisión del Congreso de destituir a los magistrados de la Corte Suprema provoca fuertes protestas en Quito
- Iglesia Católica rechazó el hecho y espera que éste no genere violencia entre los ecuatorianos
Quito/ EFE
Varios de los 31 magistrados de la Corte Suprema de Justicia de Ecuador, cesados la noche del miércoles por el Congreso de su país, fueron desalojados ayer por la Policía de la sede del alto tribunal, donde permanecían atrincherados en sus despachos.
Los ex jueces precisaron que los gendarmes no usaron la fuerza para obligarlos a abandonar el edificio, aunque calificaron el hecho de “arbitrariedad” del Ejecutivo y de la mayoría parlamentaria partidaria de sus tesis.
Los jueces habían asegurado que no abandonarían sus despachos y que recurrirían a organismos internacionales de justicia y de derechos humanos para denunciar los presuntos atropellos.
La Policía, por su parte, ha redoblado la seguridad en los alrededores de la Corte, en el centro comercial de Quito.
Los jueces destituidos son apoyados por los empleados de la función judicial, que han declarado un paro de actividades en los edificios de la judicatura, así como de decenas de estudiantes de las facultades de Derecho de varias universidades privadas.
La situación se tornó tensa en los alrededores de la Corte Suprema después que los policías utilizaran gas lacrimógeno para reprimir un intento de los manifestantes para sobrepasar las vallas de seguridad colocadas por los gendarmes.
PROTESTAS SE EXTIENDEN
Teodoro Coello, uno de los destituidos, dijo a la emisora de televisión Telecentro, que llamó a los jóvenes estudiantes a protestar por la actuación presuntamente inconstitucional del Congreso.
El magistrado no descartó que las quejas de los ex jueces lleguen a la Corte Interamericana de Justicia y a otros organismos internacionales de derechos humanos.
Las protestas contra la reorganización de la Corte Suprema se extendieron también a la Catedral metropolitana de Quito, en el centro histórico de la ciudad, donde el concejal Ramiro Ricaurte ocupó el templo junto a otros simpatizantes de los grupos de oposición al Gobierno.
Ricaurte llamó a los ecuatorianos a protestar contra el Presidente del país, Lucio Gutiérrez, que promovió en el Congreso la destitución de las magistrados.
“El pueblo debe levantarse contra el dictadorzuelo”, opinó Ricaurte al precisar que no abandonarán esa iglesia, emplazada a un costado de la Casa de Gobierno.
También la influyente Iglesia Católica ecuatoriana expresó su preocupación por la situación y llamó al Ejecutivo y al Congreso a meditar por las consecuencias que puede desencadenar la reorganización de la Corte Suprema.
El presidente de la Conferencia Episcopal ecuatoriana, Vicente Cisneros, expresó su rechazo a la decisión del Congreso de destituir “a toda una función del Estado con una simple resolución”.
“No puedo ocultar mi rechazo por esta actitud”, dijo el prelado al insistir en su preocupación por los posibles efectos negativos que causará la censura de la Corte Suprema en el Estado de Derecho que rige en el país.
Cisneros dijo que espera que la pugna de poderes no genere hechos de violencia, tal y como han advertido los grupos de oposición al Gobierno.
¿REGALO DE NAVIDAD?
El ex Presidente de Ecuador, Abdalá Bucaram, admitió ayer en Panamá, donde guarda asilo desde 1997, que tuvo un papel “protagónico” en la destitución de la Corte Suprema de Justicia de su país, cambio que calificó de “regalo de Navidad” para él y los ecuatorianos. Los nuevos miembros de la Corte Suprema rehusaron ayer mismo garantizar el retorno de Bucaram.