Huellas en la piel

Una de las principales causas de consulta dermatológica en las mujeres, son las manchas de la piel La piel es el órgano más extenso y visible de nuestro cuerpo por lo que sus irregularidades no pasan desapercibidas, posibilitando un diagnóstico temprano de las enfermedades, aunque también resulta un motivo de preocupación para los seres humanos. […]

Una de las principales causas de consulta dermatológica en las mujeres, son las manchas de la piel

La piel es el órgano más extenso y visible de nuestro cuerpo por lo que sus irregularidades no pasan desapercibidas, posibilitando un diagnóstico temprano de las enfermedades, aunque también resulta un motivo de preocupación para los seres humanos.

Una gran cantidad de patologías cursan con manchas de diferentes causas y características, algunas de fácil resolución y otras difícilmente tratables, todas ellas importantes. Las manchas tienen diversos colores, siendo los más frecuentes: rojas, blancas y marrones.

Las manchas rojas pueden ser consecuencia de procesos inflamatorios o deberse a alteraciones de los vasos sanguíneos, comúnmente denominados “lunares de sangre”, cuyo origen generalmente es genético, como las que aparecen en los bebés. Algunas persisten en la edad adulta y pueden ser disimuladas con maquillajes especiales o tratarse con rayos láser.

Más frecuentes que las anteriores, son las manchas blancas que resultan de falta de pigmento. Una de las causas comunes son las infecciones por hongos como la pitiriasis versicolor que se hace más evidente al broncearse y se trata con antimicóticos, aunque es bastante recurrente. En niños y adolescentes, los denominados “paños de la piel” ocupan el primer lugar, siendo resultado de infecciones ocultas como parásitos, caries dentales, infecciones urinarias, etc. Sin embargo, el principal temor de quienes visitan mi consulta es el vitíligo o “bien-te-veo” que a pesar de no representar una gravedad clínica ni ser contagiosa, tiene una gran repercusión estética y psicológica entre quienes lo padecen, por el rechazo de las demás personas, debido al desconocimiento sobre esta enfermedad.

Entre todas las manchas, las más comunes son las marrones u oscuras. Entre éstas podemos incluir los nevos o lunares y pecas, que aparecen desde edades tempranas por una distribución anormal del pigmento producido por unas células denominadas “melanocitos”, las que se estimulan con las radiaciones ultravioletas. También aparecen manchas oscuras en manos, brazos y cara, después de los 40 o 50 años, inducidas por la exposición al sol, sin que tengan relación con el hígado a pesar de que comúnmente se les denomina “manchas del hígado” (léntigo senil).

Asimismo, durante el embarazo pueden aparecer manchas oscuras, especialmente en la cara, siendo inducidas por las hormonas; lo que también puede suceder con el uso de anticonceptivos orales, siempre y cuando nos expongamos a los rayos solares. Por otra parte, cuando nuestra piel entra en contacto con perfumes, detergentes, cítricos y ciertas plantas y luego nos asoleamos, se provocan reacciones inflamatorias con posteriores manchas oscuras, las que usualmente desaparecen espontáneamente. En todos los casos de manchas oscuras, el cuido del sol y el uso de protectores solares durante el día, resulta fundamental.

Si bien las anteriores son algunas de las enfermedades comunes que cursan con manchas en la piel, existen otras, más temidas por su pronóstico o estigma, que también pueden presentar manchas y cuyo diagnóstico diferencial debe realizarse, como es el caso de la Lepra o Mal de Hansen y el Melanoma Maligno.

No olvidemos que cuidando y vigilando nuestra piel, la mantendremos protegida de los efectos nocivos del medio ambiente y estaremos en mejores condiciones para diagnosticar y tratar las enfermedades.

* La autora es dermatóloga del Hospital Metropolitano Vivián Pellas.  

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