Grandeza manchada

Edgard Rodríguez C. Dice Hank Aaron, y él sabe de lo que habla, que no existe píldora o inyección que te ayude a batear una curva o una bola rápida. Lo que nadie discute, sin embargo, es que tu fuerza puede ser multiplicada por drogas como los que ahora están bajo escrutinio. En eso radica […]

Edgard Rodríguez C.

Dice Hank Aaron, y él sabe de lo que habla, que no existe píldora o inyección que te ayude a batear una curva o una bola rápida.

Lo que nadie discute, sin embargo, es que tu fuerza puede ser multiplicada por drogas como los que ahora están bajo escrutinio.

En eso radica lo ilegal. En tomar ventaja sobre el resto de competidores, recurriendo a trampas, mientras los demás juegan limpio.

En los últimos cinco años, Barry Bonds, quien se ha perfilado como el mejor jugador de su generación y uno de los mejores de todos los tiempos, ha hecho cosas increíbles.

Después de batear para 306 puntos de average en el 2000, saltó a .328 al año siguiente. Se elevó hasta .370 en el 2002, mientras se mantenía en .341 en el 2003 y cerraba este año con .362.

En siete de sus primeras 14 campañas en las Mayores, Bonds resumió promedios sobre 300 puntos. Y eso no lo dan los esteroides.

Lo único curioso del asunto, es que justo cuando los reflejos, por el natural paso del tiempo deberían mermar, en su caso, se han agudizado.

Hasta 1999, el promedio de jonrones de Bonds era de 36 tablazos por campaña. En cambio, en los últimos cinco años es de 52. ¿No le parece un cambio muy drástico?

En sus primeros 14 años en las Mayores, Bonds había conectado apenas tres batazos de más de 450 pies. Pero en los últimos cinco, lo ha hecho 26 veces. ¿Qué le parece?

Nadie ha dudado de las habilidades de Bonds como bateador, pero mientras los demás envejecen, él ha adquirido un cuerpo que cualquier físicoculturista envidiaría.

Quizá lo más dramático, aparte del descrédito que su actitud significa para el beisbol, es que Bonds no necesitaba ayuda de los esteroides para ser reconocido por su grandeza.

Antes de 1999, año en que se asegura comenzó a usar la droga, Bonds había ganado tres títulos de Jugador Más Valioso, muchos guantes de oro y el respeto de la crítica.

Ahora su grandeza está manchada y de paso ha salpicado al juego.

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