Sam-7

Enrique Padilla Santos Qué celosos los diputados sandinistas Edwin Castro y José Figueroa, acerca del valor de los Sam-7, alegando que al destruirlos el Estado estaría perdiendo más de trece millones de dólares, que es el monto de 334 misiles a un valor promedio de cuarenta y cinco mil dólares cada uno. Yo les diría […]

Enrique Padilla Santos

Qué celosos los diputados sandinistas Edwin Castro y José Figueroa, acerca del valor de los Sam-7, alegando que al destruirlos el Estado estaría perdiendo más de trece millones de dólares, que es el monto de 334 misiles a un valor promedio de cuarenta y cinco mil dólares cada uno.

Yo les diría que para demandar legalmente el cobro de esos malditos Sam-7, que presenten las facturas de aquellos países a quienes se las compró Nicaragua, pues si no las tienen significa que entraron de contrabando y la Dirección General de Aduanas debería confiscarlos, procediendo a subastarlos o bien a destruirlos como se hace con las drogas. De una cosa está seguro el pueblo: esas malditas armas fueron compradas con la bendita sangre de miles de nicaragüenses que murieron o quedaron lisiados para toda la vida.

Un consejo a los diputados: cobren los trece millones de dólares y ayuden algo a los nicaragüenses mutilados que perdieron sus brazos en contiendas bélicas. Esos benditos bandidos están disputando el primer lugar en softball a nivel internacional. Ellos como todos los discapacitados por esas malditas guerras son los únicos dueños de los Sam-7, por ellos y sólo por ellos es que muchos diputados están sentados cómodamente en la Asamblea. Los lisiados de guerra son los únicos dueños de los Sam-7.

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