Rosa María Peralta
Hay mucho por qué preocuparse en Nicaragua. Primero, está próxima la salida de Arnoldo Alemán. Eso va a darle una imagen pobre a Nicaragua, más de la que ya tiene.
Segundo, se viene encima de nuevo el sandinismo. El pueblo cansado de los pactos, repactos, corrupción y robos dejó de dar su voto y con eso las probabilidades de que ganen los sandinistas la Presidencia es de alto riesgo.
Muchos de los del Partido Liberal o los arnoldistas criticaron a Dan Fisk por haber dicho que se “olvidaran de Alemán”. Pero si llegaran a ganar los sandinistas serían otros millones de nicaragüenses buscando asilo político, y ya Estados Unidos no ofrecerá ese beneficio.
Los nicaragüenses en vez de cerrarse a no votar y en vez de fijarse lo que pasa en Estados Unidos u otro país, deberían analizar su situación, la cual me parece precaria. Si los sandinistas vuelven al poder Nicaragua volverá a tener una economía mediocre, porque ni Estados Unidos ni los otros países que ayudan ahora, estarían con ellos.
El sandinismo se quedó solo, sus únicos aliados eran los países comunistas donde no existe el capitalismo, ese capitalismo que ellos tanto critican y del cual se benefician, ya que Daniel Ortega se postula como uno de los mayores capitalistas de Latinoamérica.
Nicaragua está en las manos de los votantes. ¡Que Dios ayude a Nicaragua!
Las Vegas, Nevada.