Iván calderón (izq.) lució inmenso ante un desconcertado retador pinolero, Carlos Fajardo.

"Soy como un torero"

Edgard Tijerino/Enviado Especial LAS VEGAS.- Su boxeo flexible, esa serenidad y seguridad de pianista, su atrevimiento frente al peligro, y el cultivo de esa destreza que se requiere para saltar de un trapecio a otro con red abajo, hacen admirable a Iván Calderón, un púgil escapado de la pobreza, como la gran mayoría. “El boxeo […]

Edgard Tijerino/Enviado Especial

LAS VEGAS.- Su boxeo flexible, esa serenidad y seguridad de pianista, su atrevimiento frente al peligro, y el cultivo de esa destreza que se requiere para saltar de un trapecio a otro con red abajo, hacen admirable a Iván Calderón, un púgil escapado de la pobreza, como la gran mayoría.

“El boxeo fue mi gran opción y la tomé. Me ha ido bien”, dice con esa sencillez que lo caracteriza. Fuera del ring, se ve tan inofensivo como cualquiera de los acompañantes de Blanca Nieves, y aún entre las sogas, parece un intruso.

Pero cuando lo vemos en acción, en permanente movimiento, haciendo alardes de cómo desarticular al adversario, convertido en un crucigrama de complicada solución, cambiando de perfil con maestría, frenando para ensayar descargas precisas como las que utilizó para tumbar dos veces a Eduardo Márquez cuando se coronó en el 2003, comprobamos lo grande que es el pequeño boricua.

“Soy como un torero. Me gusta que los rivales embistan para sacarlos de paso y clavarles las banderillas”, dice con ese rostro siempre sonriente.

No parece venir de pelear 12 asaltos con Carlos Fajardo.

¿Qué fue lo más difícil, si es que algún momento sentiste estar atravesando por alguna dificultad?

“Estar tanto tiempo como transcurren 12 asaltos en el ring. Como me gustaría tener poder para simplificar”.

¿Quisieras ser un golpeador?

“No, me gusta lo artístico, y eso fue lo que aprendí para compensar mi falta de punch. Me siento bien así”.

¿Imaginaste así la pelea?

“Sí, porque se habló tanto de la agresividad y el poder de Fajardo, que lo imaginé viniendo hacia mí, y eso es lo que me gusta porque me permite lucir. Es lo que mejor manejo, pasar golpes, moverme, aparecer de pronto y golpear”.

FUE UNA PELEA UNILATERAL

“Sí, porque yo me establecí rápidamente y él nunca pudo encontrar la forma de golpearme. En el séptimo asalto, lo vi resignado y eso me relajó por completo. En el último round, salí a cuidar la ventaja. No tuve problemas en hacerlo”.

¿Cómo sentiste los swings que pasaban encima de tu cabeza o frente a tu rostro?

“Pues como si nada. Estoy acostumbrado a que mis rivales me subestimen y fallen mucho. Cuando descubren que son ellos los que están en problemas, no tienen regreso, Por eso estoy invicto”.

¿Seguirás con Bob Arum?

“Estoy satisfecho de la relación. Esta fue la última pelea del contrato, pero estoy abierto a seguir con él”.

Un fabricante de dificultades, lo suficientemente valiente para ser atrevido y sacarle el máximo provecho a su destreza, eso es Iván Calderón, quien desde siempre ha sido pequeño, como recién salido de la cuna.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí