¿Todavía les queda brillo?

Edgard Rodríguez C. Roman, Times, serif»>ZONA DE STRIKES ¿Todavía les queda brillo? Edgard Rodríguez C. Piccaso afirmó en una ocasión, que cuando le decían que era demasiado viejo para hacer una cosa, procuraba hacerla enseguida. Quizá no sea esa la motivación que tienen dos grupos de veteranos que se enfrentan hoy en Masaya, pero sin […]

Edgard Rodríguez C.

Roman, Times, serif»>ZONA DE STRIKES

¿Todavía les queda brillo?


Edgard Rodríguez C.




Piccaso afirmó en una ocasión, que cuando le decían que era demasiado viejo para hacer una cosa, procuraba hacerla enseguida.

Quizá no sea esa la motivación que tienen dos grupos de veteranos que se enfrentan hoy en Masaya, pero sin duda, van a tratar de probar que aún conservan algo del talento con el que antes nos emocionaron.

La musculatura de Ernesto López ya no está tan firme como cuando metía pelotas en las graderías. Calixto Vargas perdió la flexibilidad que le permitía llegar a tiros desviados en la inicial y César Jarquín, quizá ya no maraville con su manopla en el short.

Sin embargo, igual como lo hicieron muchos años atrás, van a ofrecer todo lo que les queda del estupendo material con el que salpicaron de orgullo al país, mientras lograban éxitos que la memoria popular mantiene a buen resguardo.

Denis Martínez, el mejor pelotero producido aquí, encabeza la constelación de estrellas de los años setenta, que dispondrá también de Vicente López y el Capi Obando, quienes se miden a la escuadra de Julio Moya, Julio Medina y Ariel Delgado.

Para quienes no tuvimos la oportunidad de apreciar el talento de tantas estrellas en su esplendor y grandeza, la cita de hoy en Masaya a las cuatro, es un buen pretexto para no quedarse en casa.

Para quienes los vieron, es una buena razón para recordar, para dejarse atrapar por las nostalgias y revivir una época que nos parece cada vez más lejana, o que en el fondo, sólo nos identifica desde una perspectiva generacional.

Por lo general, nunca estamos conformes con el beisbol que se juega en el presente. Y a menudo recurrimos al pasado para establecer diferencias.

Hoy tenemos la oportunidad de apreciar el pasado, con dos grupos de viejos que tratan de demostrarnos que la juventud no es un tiempo de la vida, sino un estado del espíritu.

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