Alejandro Pérez Fabbri*
El día 30 de septiembre durante el primer Congreso Centroamericano de Salud Sexual y Reproductiva tomé la palabra en el plenario para hacer la siguiente propuesta en el contexto del debate sobre aspectos controversiales que atañen al desarrollo de la ciencia médica en Nicaragua.
Debe conformarse un comité de bioética para definir los aspectos jurídicos, morales y éticos de la investigación en Nicaragua que incluya: derechos reproductivos del no nacido incluyendo los derechos del pre-embrión, clonación humana, células madre y su potencial utilidad terapéutica, consideraciones éticas de la interrupción del embarazo, fertilización in vitro y transferencia de gametos en Nicaragua.
Basado en el principio hipocrático “primum non nocere” debemos replantear el precepto básico del ginecólogo que debe ser preservar la vida. Este derecho debe ser incluido en el juramento médico de fin de curso en todas las facultades de Medicina de Nicaragua.
¿Por qué mezclar el derecho del médico a salvar una vida (curetaje uterino en una paciente con pérdida del bebé confirmado al menos por ultrasonido) con el acto no médico de inducir un aborto en una madre sana por razones personales o incluso de beneficio personal?
Las creencias religiosas y convicciones éticas de cada médico deben ser respetadas y no considerados asuntos personales sin ninguna influencia en el quehacer diario de nuestra profesión. ¿Cómo sería una sociedad donde el desprecio a la vida humana y la pérdida de valores humanos llegue a considerar normal la interrupción del embarazo?
El concepto mutilante de disminuir la mortalidad materna institucionalizando y despenalizando el aborto inducido nos llevaría a considerar nuestra carrera médica como una continua afrenta a las bases de nuestra sociedad justa, igualitaria y respetuosas de los derechos humanos tanto de la mujer, del hombre y del no nacido. ¿Cuántos de nosotros no existiéramos si nuestros padres y madres no hubiesen tenido el amor, coraje y la alegría de defender nuestra vida desde el momento que fuimos concebidos?
Quiero concluir citando al Premio Nobel de Física, doctor Albert Einstein, quien dejó para las futuras generaciones de científicos la frase: “Detrás de cada puerta que abre la ciencia, está Dios”.
* Ginecólogo y obstetra