Alberto L. Alemán
Cerca de 37 millones de ucranianos concurrieron el domingo a las urnas en segunda vuelta presidencial, para elegir al nuevo jefe del Estado. Los electores de la ex República soviética han sido puestos en la disyuntiva de optar entre Rusia y Occidente como referentes de desarrollo.
Ucrania debió optar entre el opositor pro-occidental Víktor Yushchenko y el candidato del poder pro-ruso Víktor Yanukovich, en unas elecciones presidenciales consideradas cruciales para el futuro de este país.
Yushchenko, un ex primer ministro reformista de 50 años, obtuvo un estrecho margen de ventaja de 156,000 votos en la primera vuelta celebrada el 31 de octubre frente a su rival, el primer ministro Yanukovich, de 54 años, candidato del poder para suceder al presidente saliente Leonid Kuchma.
Estas elecciones se anunciaron como una de las más tensas de la historia de este país que se independizó de la Unión Soviética (URSS) en 1991, según el politólogo Olexandre Derhatshev.
“Ucrania es uno de los pocos países de la ex URSS que cuenta con una oposición fuerte, organizada, dispuesta a luchar contra un régimen corrupto que teme que las privatizaciones sean cuestionadas si gana Yushchenko”, dijo el analista a la agencia AFP.
Rusia, la tradicional potencia hegemónica de esta parte del mundo y que dominó Ucrania desde el siglo XVII, considera vital tener bajo su esfera de influencia esta república. El presidente ruso Vladimir Putin o sus funcionarios, se entrometieron de manera descarada en la campaña ucraniana a favor de Yanukovich.
El presidente estadounidense George W. Bush pidió a Kuchma que haga respetar los principios democráticos porque en caso contrario se “verá obligado a revisar sus relaciones con Ucrania”, en un mensaje transmitido por su enviado a Kiev, el senador Richard Lugar.
Entre la primera y segunda vuelta, los medios de comunicación controlados por el poder arremetieron contra Yushchenko, al que acusan de ser un “agente” de EE.UU.
Yushchenko, al frente de una coalición heteróclita de nacionalistas y liberales, se ha comprometido a luchar contra la corrupción y afianzar las relaciones con la Unión Europea.
La dureza de la campaña electoral, calificada como la “más sucia” en la historia de la Ucrania postsoviética, ha llevado a una polarización sin precedentes de la sociedad ucraniana.
“Pero por lo menos ha servido para despertar a la gente. Los jóvenes se interesan ahora por la política, lo que ya es ganancia”, afirma Petró Kuznetsov, un maestro de escuela que complementa su sueldo como taxista ocasional.
Los ojos del mundo están puestos en Ucrania y este interés “sólo es comparable con la reacción internacional a la catástrofe nuclear de Chernóbil”, dijo el presidente de la Rada Suprema o Parlamento ucraniano, Vladimir Litvin.
Ucrania estuvo gobernada por Moscú durante más de 300 años, desde que ambas naciones se unieron mediante un tratado en 1654. Se convirtió en República soviética el 30 de diciembre de 1922. De 1941 a 1944 estuvo ocupada por la Alemania nazi y, una vez liberada por el Ejército Rojo, volvió a la órbita de la URSS.
Tras la intentona golpista del 19 de agosto de 1991 contra el presidente de la URSS, Mijail Gorbachov, Ucrania se proclamó independiente el día 24, decisión que fue ratificada en referéndum (1 de diciembre de 1991) por el 93% de los ucranianos.
(Con reportes de agencias).