Corrupción en la Educación

Manuel Aguirre M.

Desde que el señor Silvio de Franco es Ministro del MECD he venido observando en Nicaragua un excelente cambio en este ministerio. Cabe señalar que el trabajo es arduo y hay limitaciones, pero existe un verdadero ánimo de mejorar y cambiar la mentalidad de la población en especial la de los jóvenes para que tengan una mejor perspectiva de futuro con muchas posibilidades para desarrollarse profesionalmente.

Al respecto, no se debe obviar la labor de muchos centros educativos del país en enriquecer el currículo académico con actualización de metodologías y nuevos contenidos con el propósito de obtener mejores resultados, los que se traducen en una mejor preparación para nuestros jóvenes, que el mundo actual globalizado exige y demanda más cada día.

Pero creo que todo este trabajo lo echan abajo centros educativos privados llamados bilingües, cuyos propietarios en el afán de obtener ganancias rápidas (porque estos centros privados son un negocio sin control), inventan años lectivos de cinco o seis meses con el pretexto de hacer cambios de calendario de nacional a internacional, y luego, en un corto tiempo el cambio opuesto, de internacional a nacional, para obtener dividendos fáciles de las matrículas continuas en menos de un año.

Hay colegios tradicionales, serios, éticos, que han hecho estos cambios de calendario gradualmente, en un proceso que les ha tomado de tres a cuatro años. Esto es lo reglamentario y correcto porque no se afectan los programas que tienen como tiempo de conclusión de 200 días a más, ni el desarrollo cronológico de niños y jóvenes; además de lo establecido claramente en el Reglamento General del MECD.

Pero, ¿qué pasa con estos centros bilingües? Y ¿qué sucede con los controles realizados por el MECD? ¿quiénes aprueban en el ministerio estos cambios? ¿por qué estos centros obtienen estos permisos ya que claramente se establece en el Reglamento General del MECD, que un año escolar de un centro educativo debe tener al menos 200 días en su año escolar?

Lo más preocupante es que desde temprana edad se fomenta la corrupción en los jóvenes, enseñándoles que pueden saltar tiempo y contenidos en su vida escolar, pagando un poco más y a veces hasta muchas cantidades.

En el caso de aquellos alumnos sin control de parte de sus padres, aquellos alumnos que reprueban constantemente y no afrontan las consecuencias de sus actos, aquí en estos centros tienen una alternativa corrupta para que les enseñen que con el dinero se pueden limpiar los errores.

El Ministerio de Educación, Cultura y Deportes está haciendo una buena labor pero debe trabajar en corregir estos casos, el caso de estos centros educativos netamente comerciales que están fomentando corrupción y destruyendo la labor de ética, de rigor, y seriedad de muchas instituciones educativas serias en el país.

El autor es educador en el Centro Cultural Nicaragüense Norteamericano

Editorial
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