El impacto de Alexis

Edgar Rodríguez Mientras su incorporación a la política ha provocado reacciones encontradas, hay algo en lo que todos coincidimos respecto a Alexis Argüello: se trata indiscutiblemente del más grande deportista que ha producido nuestro país. Alexis ubicó a Nicaragua en la geografía deportiva mundial, con una brillante carrera boxística que incluyó tres coronas mundiales y […]

Edgar Rodríguez

Mientras su incorporación a la política ha provocado reacciones encontradas, hay algo en lo que todos coincidimos respecto a Alexis Argüello: se trata indiscutiblemente del más grande deportista que ha producido nuestro país.

Alexis ubicó a Nicaragua en la geografía deportiva mundial, con una brillante carrera boxística que incluyó tres coronas mundiales y un comportamiento sin tacha, que le permitió penetrar profundo en el sentimiento popular.

Si aquí ha existido un ídolo deportivo, ese ha sido Alexis.

Y su magistral trayectoria tuvo un primer impacto un día como hoy hace 30 años. El chavalo flaco y desgarbado, que vio nacer el Barrio Monseñor Lezcano, en medio de serias limitaciones económicas, alcanzó la excelencia.

En un combate controlado por el entonces monarca Rubén Olivares, Argüello resistió todo el bombardeo y en el momento cumbre, dejó sentir el poder de sus puños, para alzarse con el título pluma de la AMB en Los Ángeles.

A partir de entonces, Alexis comenzó a forjar una magistral trayectoria que en más de una ocasión se le llegó a considerar el mejor boxeador del planeta, un título honorífico pero que constituye un indiscutible timbre de distinción.

Luego vendrían sus coronas ligero junior y ligero conseguidas ante Alfredo Escalera y Jim Watt, respectivamente, con lo que no sólo aseguró su lugar en la historia, sino que pasó a formar parte del más selecto grupo de pugilistas que han existido.

Argüello, más allá de sus opciones políticas o ideológicas, de sus errores o aciertos, de sus debilidades o fortalezas, es una institución, un orgullo nacional. Y hemos tenido la suerte de que haya nacido en este pueblo con sabor a pinol.

Treinta años después de su batalla ante Olivares, de sus éxitos ante Escalera y Watt, de su paseo sobre un caballo de Somoza, de su incursión en las filas de la Contra y su reciente elección como vicealcalde de Managua, Alexis sigue siendo Alexis.

Que la historia lo juzgue como político. Como boxeador ya lo hizo. Ha sido el mejor.

A eso, nada se le puede agregar, ni quitar, como diría el Eclesiastés.

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