- Los demócratas podrían verse forzados a aceptar algunas prioridades de Bush, podrían ser inflexibles con otras, como suplantar el tradicional sistema de retiro de Seguridad Social con cuentas de inversión privada
Sheryl Gay Stolberg The New York TimesWASHINGTON
Ya hay un nuevo verbo que ronda por el Capitolio: “daschleado”. Describe lo que le puede suceder a quienes, como el líder demócrata del Senado, Tom Daschle, se oponen a la legislación republicana y luego pierden la reelección en Estados marcadamente republicanos.
Un demócrata del Senado, en camino de vuelta a Washington dijo sombríamente sobre los republicanos: “Ahora obtendrán todo lo que quieren”.
Es probable que quieran mucho, como dejó en claro el presidente George W. Bush en la conferencia de prensa posterior a su victoria. El Presidente declaró que había “ganado capital en la campaña, capital político”, que gastaría en una agenda que incluye hacer una revisión a la Seguridad Social y al Código Fiscal.
Pero en la complicada atmósfera política del Capitolio, donde todo legislador debe preocuparse por algo que ya no le preocupa al Presidente —la reelección— tal vez no le resulte tan fácil a los republicanos anular a los demócratas.
Eso resulta particularmente cierto en el Senado, donde la nueva mayoría está compuesta de 55 republicanos, cuatro más que antes, pero cinco menos de los necesarios para romper una medida obstruccionista demócrata, en la que los senadores pronuncian largos discursos en el piso de la cámara para obstruir la aprobación de un proyecto de ley.
Como dijo en una entrevista el senador Mitch McConnell, encargado de la disciplina republicana en el Congreso, “55 es mejor que 51, pero no es 60”.
Así que aunque los demócratas podrían verse forzados a aceptar algunas prioridades de Bush, podrían ser inflexibles con otras, como suplantar el tradicional sistema de retiro de Seguridad Social con cuentas de inversión privada. Y podrían recibir ayuda de los republicanos, particularmente de aquellos que buscan la reelección en el 2006, quienes no se pueden dar el lujo de enfurecer a los electores de su distrito al perseguir una agenda demasiado radical.
La pregunta para los demócratas es cuándo cooperar con los republicanos y cuándo arriesgarse a ser tachados de obstruccionistas, la etiqueta que los republicanos le pusieron al senador Daschle.
McConnell, el senador republicano, dijo que le recordaba los años en que los republicanos de la cámara de representantes estaban en “el limbo político” y decidieron que, con pocas esperanzas de recuperar la mayoría, era más inteligente cooperar con los demócratas que combatirlos. “Uno podría extraer de la derrota Daschle la lección de que la política obstruccionista total no es una buena política”, señaló.
Norman Ornstein, académico residente del American Enterprise Institute, dijo, sin embargo, que las condiciones en el mundo y en Estados Unidos, especialmente la economía e Irak, determinarán cómo actuarán los demócratas.
¿CONAN EL REPUBLICANO?
Un efecto de las elecciones es que el Senado se ha vuelto más polarizado debido al retiro de cinco demócratas sureños, la mayoría centristas, reemplazados en su totalidad por republicanos. Aunque hay al menos media docena de demócratas que podrían cruzar las líneas partidistas para romper una maniobra obstruccionista en ciertos asuntos, aún así será difícil para los republicanos acumular 60 votos, especialmente en una atmósfera de rencor partidista.
Mientras tanto, los moderados republicanos permanecen. Y la pregunta para ellos, indicó Marshall Wittmann, miembro titular del Consejo de Liderazgo Democrático, quien fue vocero del senador John McCain, republicano de Arizona, es sobre si deben resistirse si la Casa Blanca ejerce demasiado músculo político.
«Nadie debería subestimar la audacia o descaro de esta Administración ni de sus aliados en el Congreso», señaló Wittmann. «Es la estrategia de Conan el republicano. Los republicanos quieren escuchar los lamentos de las mujeres y niños demócratas».
Esa no es la imagen que el presidente Bush trata de proyectar. Ha dicho que quiere llegar al otro lado de las líneas partidistas —una estrategia que Newt Gingrich, ex vocero de la cámara de representantes dijo que es esencial.
“TENDER LA MANO”
“Creo que debe haber un esfuerzo consciente de tender la mano”, dijo el republicano Newt Gingrich, ex presidente de la Cámara de representantes. Ahora que los republicanos han demostrado que pueden ganar elecciones, indicó, también deben demostrar que pueden gobernar al trabajar con los demócratas en asuntos “deliberadamente no partidistas”.